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martes, 13 enero 2026

Miguel (55), técnico de movilidad: «No vamos a tardar en ver como Madrid o Barcelona siguen los pasos de Bruselas y corta las alas a patinetes y bicicletas»

Bruselas ya limita el acceso de las bicicletas a su gran área peatonal y este técnico de movilidad señala que Madrid y Barcelona podrían ir detrás.

La última decisión que ha tomado Bruselas ha sorprendido a muchos dentro y fuera de sus fronteras. Una de las capitales europeas que más ha apostado por la movilidad sostenible ahora ha tomado la decisión de limitar a las bicicletas y a los patinetes en una de las zonas peatonales céntricas más amplias.

Es una manera de gestionar mejor el espacio público y de dar prioridad a los peatones. Bruselas ha sido la primera en dar el paso, pero Miguel (técnico de movilidad) reconoce que «es una señal de hacia dónde se están moviendo las grandes ciudades». Es decir, que Madrid o Barcelona perfectamente podrían ponerse a la cola.

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¿Madrid y Barcelona podrían ir detrás?

Fuente: propia / IA

De momento, la única realidad es que Bruselas ha puesto en marcha la medida y que otras grandes capitales europeas les miran con buenos ojos. Preguntado si puede ocurrir algo parecido en España, Miguel reconoce que «Madrid y Barcelona no son Bruselas, pero comparten problemas muy similares, como centros saturados, turismo intenso y demasiados usuarios compitiendo por el mismo espacio».

Desde hace ya tiempo, los patinetes eléctricos tienen prohibido circular por aceras y zonas peatonales. Barcelona ha ido un paso más allá en su ordenanza municipal y ha endurecido las sanciones para los que se salten las normas. De hecho, en toda España será obligatorio tener contratado un seguro de responsabilidad civil para el patinete eléctrico a partir del 1 de enero de 2026 y desde 2024 es obligatorio que todos los patinetes en circulación estén homologados por la Dirección General de Tráfico (DGT).

No estamos hablando de una prohibición inmediata, pero sí de una tendencia clara en Europa. Cuando empieza a haber problemas de convivencia, la primera reacción del gestor público es limitar», explica Miguel.

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