Cuando un coche suspende la ITV, la mayoría de conductores piensa automáticamente en problemas graves de motor, emisiones contaminantes o fallos en frenos y suspensión. Sin embargo, la realidad es bastante distinta y, en muchos casos, mucho más sencilla… y frustrante. Elementos básicos, visibles y aparentemente secundarios como la luna delantera o los limpiaparabrisas están detrás de miles de inspecciones desfavorables cada año.
Las cifras son contundentes. Cerca de 40.000 vehículos no han superado la ITV por defectos graves relacionados con la visibilidad, el estado de las lunas y el sistema de limpieza del parabrisas. Un dato que cobra aún más relevancia en diciembre, uno de los meses en los que más coches se retiran definitivamente de la circulación, según los registros de la Dirección General de Tráfico. El invierno no perdona, y la falta de mantenimiento acaba pasando factura.
4El invierno, enemigo directo de la visibilidad
Las bajas temperaturas y las heladas convierten el invierno en una época crítica para la luna y los limpiaparabrisas. Errores muy habituales, como echar agua caliente sobre el parabrisas helado o accionar los limpiaparabrisas con el hielo aún presente, pueden causar daños irreversibles.
La recomendación es clara: arrancar el motor, dirigir la calefacción hacia la luna, utilizar líquido limpiaparabrisas específico para invierno y raspar el hielo con herramientas adecuadas antes de usar las escobillas. Estos gestos no solo protegen la luna, sino que ayudan a evitar defectos que pueden dejar al coche fuera de la ITV en el peor momento del año.








