Cuando un coche suspende la ITV, la mayoría de conductores piensa automáticamente en problemas graves de motor, emisiones contaminantes o fallos en frenos y suspensión. Sin embargo, la realidad es bastante distinta y, en muchos casos, mucho más sencilla… y frustrante. Elementos básicos, visibles y aparentemente secundarios como la luna delantera o los limpiaparabrisas están detrás de miles de inspecciones desfavorables cada año.
Las cifras son contundentes. Cerca de 40.000 vehículos no han superado la ITV por defectos graves relacionados con la visibilidad, el estado de las lunas y el sistema de limpieza del parabrisas. Un dato que cobra aún más relevancia en diciembre, uno de los meses en los que más coches se retiran definitivamente de la circulación, según los registros de la Dirección General de Tráfico. El invierno no perdona, y la falta de mantenimiento acaba pasando factura.
1Diciembre, el mes en el que todo sale a la luz
Diciembre es un mes clave para el parque automovilístico español. Es el momento en el que muchos conductores aprovechan para poner al día trámites pendientes, pasar la ITV antes de que acabe el año o tomar decisiones definitivas sobre el futuro de su vehículo. No es casualidad que sea uno de los meses con mayor número de bajas de turismos registradas por la DGT.
En 2024, más de 90.000 turismos se dieron de baja en España, situando a diciembre como el segundo mes con más retiradas del año. Muchas de estas decisiones llegan tras una inspección técnica desfavorable, en la que defectos aparentemente menores, como una luna dañada o unos limpiaparabrisas ineficaces, inclinan la balanza hacia la retirada definitiva del coche.








