Las mañanas de invierno tienen un enemigo común para millones de conductores: el hielo en la luna del coche. Salir con prisas, ver el parabrisas completamente blanco y no saber muy bien cómo actuar es una escena que se repite cada año cuando bajan las temperaturas. En ese momento, muchos recurren a soluciones rápidas que parecen eficaces… pero que pueden acabar provocando daños caros y evitables.
Echar agua caliente, rascar con cualquier objeto a mano o accionar los limpiaparabrisas a la fuerza son errores muy habituales. Sin embargo, todos ellos ponen en riesgo la luna del coche, los propios limpiaparabrisas e incluso la seguridad durante la conducción. Saber cómo quitar el hielo correctamente no solo ahorra tiempo, también evita averías y mejora la visibilidad desde el primer kilómetro.
1Por qué el hielo es un problema serio para tu coche
Más allá de la molestia visual, el hielo en la luna del coche supone un riesgo real para la seguridad. Conducir sin una visibilidad perfecta multiplica las posibilidades de accidente, especialmente en invierno, cuando el asfalto suele estar húmedo, helado o con menor adherencia. Un pequeño resto de hielo puede distorsionar la visión justo en el momento menos oportuno.
Además, el hielo no solo afecta al parabrisas. También puede acumularse en las lunas laterales, la trasera, los retrovisores e incluso sobre los sensores de ayuda a la conducción que incorporan muchos coches modernos. Ignorar estas zonas o limpiarlas de forma incorrecta puede afectar al correcto funcionamiento del vehículo desde el primer minuto.








