Las luces antiniebla forman parte del equipamiento de prácticamente todos los coches modernos, pero también son uno de los elementos peor utilizados por los conductores. Basta con que empiece a llover ligeramente o que el cielo se cubra para ver cómo muchos vehículos circulan con la antiniebla trasera encendida sin que exista una razón real para ello.
Este mal uso no es una cuestión menor. Además de resultar molesto y peligroso para otros usuarios de la vía, utilizar incorrectamente las luces antiniebla puede suponer una sanción económica importante. La normativa es clara, aunque no siempre conocida, yconviene repasarla para evitar multas y, sobre todo, mejorar la seguridad en carretera.
1Qué son exactamente las luces antiniebla y para qué sirven
Las luces antiniebla están diseñadas para mejorar la visibilidad en condiciones meteorológicas muy adversas. Su función no es ver más lejos, sino ver mejor a ras de suelo y, en el caso de la trasera, hacer que nuestro vehículo sea visible desde mayor distancia cuando la visibilidad es muy reducida.
La luz antiniebla delantera emite un haz ancho, bajo y dirigido hacia los laterales de la carretera. Esto permite iluminar las líneas del carril y los márgenes cuando la niebla, la lluvia intensa o la nieve reflejan la luz de los faros convencionales y reducen drásticamente la visión. La antiniebla trasera, por su parte, es una luz roja mucho más intensa que las luces de posición o freno. Está pensada para que los vehículos que circulan detrás detecten nuestra presencia con antelación cuando las condiciones hacen que un coche pueda “aparecer de repente” en mitad de la calzada.








