Durante años, miles de conductores han debido tomar decisiones sobre sus coches, condicionados por las restricciones medioambientales. La implantación de las etiquetas de la DGT y las Zonas de Bajas Emisiones obligó a muchos a deshacerse de vehículos perfectamente funcionales; entre ellos, modelos muy populares como el Seat León, uno de los compactos más vendidos en España.
El caso de Laura refleja el sentimiento de frustración de muchos conductores. Su León TDI sin etiqueta medioambiental era su herramienta diaria para ir al hospital donde trabaja, pero las restricciones le obligaron a malvenderlo. Ahora, tras el polémico reciente cambio de normativa por parte del Ayuntamiento de Madrid, siente que tomó una decisión forzada que podría haberse evitado.
5Restricciones solo cuando haya contaminación
El Ayuntamiento de Madrid justifica el cambio de la norma en la necesidad de adaptar las restricciones a los niveles reales de contaminación. Según la nueva regulación, los coches sin etiqueta podrán circular salvo cuando se activen protocolos por alta polución. Es decir, la prohibición permanente desaparece y se sustituye por limitaciones puntuales.
Para Laura, esa explicación no es suficiente: «No digo que no haya que cuidar el aire, pero no pueden cambiar las reglas cada dos por tres. Yo vendí mi León porque nos dijeron que no podríamos circular nunca más. Si la norma iba a cambiar, deberían haberlo dicho antes». Como ella, muchos conductores sienten que han tenido que asumir un gasto que podría haberse evitado.


