Durante años, miles de conductores han debido tomar decisiones sobre sus coches, condicionados por las restricciones medioambientales. La implantación de las etiquetas de la DGT y las Zonas de Bajas Emisiones obligó a muchos a deshacerse de vehículos perfectamente funcionales; entre ellos, modelos muy populares como el Seat León, uno de los compactos más vendidos en España.
El caso de Laura refleja el sentimiento de frustración de muchos conductores. Su León TDI sin etiqueta medioambiental era su herramienta diaria para ir al hospital donde trabaja, pero las restricciones le obligaron a malvenderlo. Ahora, tras el polémico reciente cambio de normativa por parte del Ayuntamiento de Madrid, siente que tomó una decisión forzada que podría haberse evitado.
1Obligada a deshacerse de su León para poder trabajar
La historia de Laura no es única. Durante más de diez años condujo su León diésel de principios de los 2000, un coche fiable, económico y perfectamente mantenido, para recorrer los más de 30 kilómetros entre su casa y el hospital. Como muchos sanitarios, dependía del coche para llegar a tiempo al trabajo, especialmente en horarios nocturnos en los que el transporte público no siempre es una opción.
Pero cuando empezaron a aplicarse las restricciones a los vehículos sin etiqueta medioambiental, todo cambió. Primero llegaron las pegatinas de la DGT. Después, las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE). Y finalmente, los anuncios de que los coches sin distintivo dejarían de poder circular por Madrid. Su León tenía los días contados: «No era viejo ni estaba mal, pero dijeron que no podría usarlo para ir a trabajar».

