En el universo del automóvil clásico hay piezas restauradas, piezas supervivientes y, en contadas ocasiones, piezas suspendidas en el tiempo. En esta última categoría encaja un excepcional Land Rover Defender 90 Pick-Up de 2015 que será subastado por H&H Classics y que sorprende por una cifra casi irreal: no llega a los 200 kilómetros desde nuevo y con un único propietario. No es una broma. Es, literalmente, un Defender casi sin estrenar once años después de salir de fábrica.
Defender 90 Pick-Up y un granero como garaje
La unidad será ofrecida en la puja que la casa británica celebrará en Kelham Hall, en Nottinghamshire. Su historia resulta tan atractiva como su estado de conservación. Desde su entrega, el vehículo ha permanecido guardado en un granero protegido de la intemperie, hasta el punto de que —según la propia casa de subastas— nunca ha circulado bajo la lluvia. Un dato que ayuda a explicar por qué mantiene un aspecto prácticamente intacto.
Este Defender no es una versión lujosa ni especialmente equipada. Precisamente ahí reside parte de su encanto. Se trata de un Pick-Up de cabina simple y batalla corta, el 90, con configuración deliberadamente básica: pintura no metalizada, tapicería de tela, llantas de acero y transmisión manual. Un planteamiento fiel al espíritu utilitario original del modelo, más cercano a la herramienta de trabajo que al todoterreno de lujo en el que derivaron muchas versiones posteriores.

Además, conserva detalles difíciles de encontrar incluso en coches mucho más recientes, como la pegatina de asignación del concesionario colocada en el parabrisas en el momento de la entrega. Son pequeños elementos que, para el coleccionista, marcan la diferencia entre un vehículo usado y uno preservado.
Su interés también se apoya en la rareza estadística. Durante 2015 solo se registraron 334 unidades del Defender 90 Pick-Up TD ante la autoridad británica de tráfico. Fue, además, el penúltimo año de producción del Defender clásico de chasis separado antes del final de aquella histórica generación. Esa proximidad al cierre de ciclo ha disparado el atractivo de las últimas series, consideradas por muchos aficionados como el epílogo auténtico de una estirpe legendaria. Nada que ver, por tanto, con el modelo actual (aquí prueba del V8).
Una pieza de colección
Desde H&H Classics subrayan el carácter casi paradójico del lote. Por un lado, es un todoterreno concebido para el trabajo duro; por otro, su estado invita a preservarlo como pieza de colección. La propia casa lo define como «uno para el coleccionista», planteando al futuro comprador un dilema poco habitual: completar el rodaje que nunca tuvo o mantenerlo como cápsula del tiempo mecánica.
El origen de la compra también aporta una dimensión personal. Según la información de la subasta, el propietario lo adquirió por nostalgia más que por necesidad, como homenaje a los Land Rover Series 1 con los que creció. Sin embargo, su vínculo sentimental con otros vehículos de su explotación agrícola ha motivado finalmente la venta. No es una salida forzada, sino una selección emocional.
Todo está en orden

Pese a su kilometraje ultrabajo, el Defender ha recibido dos servicios de mantenimiento y ha pasado inspecciones técnicas periódicas, lo que sugiere un cuidado preventivo más que un simple almacenamiento pasivo. El número de chasis identifica una unidad plenamente documentada y lista para cambiar de manos.
Con una estimación de entre 50.000 (57.500 euros) y 60.000 libras (69.000 euros), este Defender 90 Pick-Up juega en la frontera entre clásico utilitario y objeto de colección. Representa el atractivo de lo auténtico: ingeniería simple, diseño reconocible al instante y una vida prácticamente sin uso. En un mercado donde abundan las restauraciones, encontrar un todoterreno icónico de la marca británica casi ‘de caja’ es, sencillamente, extraordinario.
Foto: H&H Classics.










