Kawasaki KLE 500 2027: la versión SE Smartride estrena embrague automático

La tercera variante de la trail japonesa añade un embrague centrífugo mecánico que permite salir y detenerse sin tocar la maneta, además de llantas de radios aptas para neumáticos sin cámara. Mantiene los 45 CV y el carnet A2, y llega junto a la estándar y la SE.

La Kawasaki KLE 500 2027 estrena una tercera versión, la SE Smartride, con embrague centrífugo que perdona la maneta al arrancar. La base mecánica no cambia: sigue el bicilíndrico en paralelo de 451 cc y 45 CV que ya conocemos en la trail media japonesa, apta para el carnet A2.

La nueva variante se coloca junto a la KLE 500 estándar y la KLE 500 SE, que siguen en el catálogo de 2027. No es una moto automática ni un scooter grande: es una trail con llanta de 21 pulgadas delante que recurre a una solución mecánica para dos momentos muy concretos, arrancar y detenerse.

Ojo al matiz, porque es donde se lía cualquier conversación de barra de bar: el cambio sigue siendo manual y la maneta de embrague continúa en el manillar. Lo que cambia es el trabajo de la mano izquierda en parado.

Publicidad

Cómo funciona el Smartride: embrague automático, pero no moto automática

Dentro del conjunto de embrague convencional hay un mecanismo centrífugo. Un sistema por revoluciones acopla o desacopla el embrague sin intervención del piloto: seleccionas primera, aceleras y la moto sale sola; al detenerte, desacopla y el motor no se cala.

En marcha, el invento se comporta como un embrague de toda la vida. Puedes usar la maneta con normalidad, y eso importa cuando toca dosificar en trialeras o jugar con el punto de mordiente en una curva lenta.

El Smartride no conduce por ti: solo te quita de la mano izquierda los dos momentos del día en los que más se trabaja el embrague.

Kawasaki ha resuelto el sistema sin gestión electrónica. Nada de actuadores ni centralitas que interpreten la intención del puño: es mecánica pura dentro del propio embrague, y eso significa menos elementos que puedan fallar y una factura de taller previsible.

En ciudad el beneficio es evidente: menos fatiga en atascos y semáforos, que es donde más sufre la mano izquierda. Fuera del asfalto ayuda en arranques en subida y en pasos de poca adherencia. Sobre el papel tiene sentido en una trail que hace de todo; habrá que comprobar cómo dosifica a muy baja velocidad.

Ruedas tubeless y una trasera más ancha: la otra mejora real

La segunda novedad va en las ruedas. La llanta de radios de la Smartride permite montar neumáticos sin cámara, una ventaja con recorrido real para quien viaja lejos de casa.

El beneficio aparece el día del pinchazo: un tubeless se puede reparar en muchos casos con un kit de mechas sin desmontar la rueda. Depende del tipo de daño y de su ubicación, pero es más práctico que pelearse con una cámara en mitad de una ruta.

Publicidad

Delante se mantiene la llanta de 21 pulgadas, coherente con el perfil trail. Atrás hay cambio: la rueda trasera crece hasta el 150/70-17, mientras la estándar y la SE siguen con 140/70-17.

Qué cambia frente a Honda y frente a la propia gama

La referencia tecnológica en este campo es Honda, que lleva tiempo vendiendo su E-Clutch en varios modelos. La diferencia es de fondo: el sistema de la marca del ala dorada es electrónico y actúa sobre la maneta, mientras el Smartride es un mecanismo centrífugo alojado dentro del embrague. Ninguno de los dos convierte la moto en automática, y ninguno sustituye al cambio por pedal. La vía de Kawasaki es más simple y, sobre el papel, más barata de mantener a largo plazo.

Publicidad

La base mecánica tampoco se toca: 451 cc, 45 CV y 42,6 Nm. Son cifras que encajan en el carnet A2 y que en una trail media se traducen en una moto manejable para el día a día. El chasis sigue siendo tubular de acero.

Queda el precio, y es la pregunta que de verdad importa. Kawasaki no ha comunicado todavía las tarifas de la gama 2027. Como referencia, la gama actual en España deja la KLE 500 estándar en 6.500 euros, y la SE en 7.175 euros. Esa diferencia que pague el cliente por el Smartride y las llantas tubeless decidirá si la versión tiene sentido o se queda en anécdota de catálogo.

Mi lectura: no es una revolución, es una solución bien colocada. Si la marca la deja a un paso razonable de la SE, será la versión más vendida en ciudad; si se va de precio, será la minoritaria. La respuesta llegará cuando Kawasaki publique las tarifas, previsiblemente antes de que arranque la producción de 2027.

Ficha técnica de la Kawasaki KLE 500 SE Smartride 2027

  • Motor: bicilíndrico en paralelo de 451 cc.
  • Potencia: 45 CV.
  • Par máximo: 42,6 Nm.
  • Transmisión: cambio manual por pedal con embrague centrífugo Smartride y maneta convencional.
  • Chasis: tubular de acero.
  • Rueda delantera: 21 pulgadas.
  • Neumático trasero: 150/70-17 (140/70-17 en la estándar y la SE).
  • Llantas: radios, aptas para neumáticos sin cámara.
  • Carnet: A2.
  • Precio: pendiente de confirmación para 2027.

Score Motor16

  • Nota: 8/10
  • A favor: solución mecánica sencilla, sin electrónica que envejezca, y llantas tubeless en una trail de uso mixto.
  • En contra: no hay cambio de motor ni de chasis, y el precio sigue siendo una incógnita.
  • Para quién: motoristas de A2 que hacen mucha ciudad entre semana y pistan el fin de semana.

Tu Mecánico de Confianza

  • Base técnica: el Smartride vive dentro del embrague convencional, así que el mantenimiento pasa por revisar el juego de discos y el estado del mecanismo centrífugo en cada revisión de 12.000 kilómetros.
  • Herramientas: para el día a día, un juego de llaves Allen, un destornillador y un manómetro de presión. Consulta con un profesional si no tienes experiencia antes de abrir la tapa del embrague.
  • Kit antipinchazos: con llantas tubeless, lleva mechas, pegamento y una bomba de mano o cartuchos de CO2. Son entre 20 y 40 euros y te sacan de una ruta.
  • El detalle del neumático: el 150/70-17 trasero es algo más caro y menos común en stock que el 140. Cuenta con 10 o 15 euros más por goma frente a la versión SE.
  • Ahorro: el embrague mecánico evita actuadores y calibraciones electrónicas, de modo que la factura de taller a largo plazo debería quedarse por debajo de la de un sistema servoasistido.