Hace casi dos años, un radar ubicado en la A-92 cazó a una conductora circulando a 171 km/h con un Porsche, así que emitió una multa de 400 euros y la retirada de cuatro puntos del carnet de conducir. Pero meses después, un tribunal la ha anulado por un «fallo de identificación».
Las sanciones de los radares de velocidad suelen ser inmediatas, porque después de aplicar el margen de tolerancia, no hay mucho más que comprobar. Sin embargo, la conductora de este Porsche que circulaba 50 km/h por encima de la velocidad máxima permitida decidió recurrir ante los tribunales por un fallo en el cinemómetro, y un juez le ha dado la razón.
2Qué es el control metrológico y por qué es importante en una multa
Todos los radares que operan en España están sometidos al control metrológico, un sistema de verificaciones periódicas que certifican que el cinemómetro mide correctamente y aplica los márgenes de error legales. Es decir, una especie de garantía tanto para los conductores como para la administración.
Ahora bien, esa garantía solo sirve si está bien documentada. El juez lo que cuestiona en este caso es que la prueba sea sólida y perfectamente identificable, y en esta situación no lo es. La documentación no explica por qué en la multa aparecen distintos números de identificación en los elementos del sistema de medición, ni tampoco aclara si forman parte de un mismo conjunto técnico.
Y si hay dudas, entra en juego el principio de presunción de inocencia. La carga de la prueba recae en la administración, y si no se puede demostrar de forma evidente que el instrumento era válido y estaba bien controlado, la multa no tiene sustento jurídico.








