Un Jaguar E-Type Series I flat-floor de 1961, el número 140 de los 385 con volante a la izquierda, sale a subasta.
Terminado en fábrica el 23 de junio de 1961 y entregado originalmente en Opalescent Gunmetal sobre cuero rojo, el coche se ofrece ahora desde Costa Mesa, California, dentro de la Iconic Collection de Private Collection Motors. Le acompañan el certificado Jaguar Heritage Trust Production Record Trace —que acredita los colores y los números del tren motriz originales, además de las fechas de fabricación y despacho—, una caja de cambios de cuatro marchas de repuesto y un título limpio de Arizona, según la ficha del lote.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: el flat-floor con cierres de capó externos constituye la primera hornada del E-Type, fabricada entre 1961 y 1962, y la única que conserva un piso continuo bajo cada asiento.
- No te lo puedes perder: se trata del ejemplar número 140 de los 385 con volante a la izquierda construidos antes de la revisión de serie, y conserva la caja de cambios original de cuatro marchas como pieza suelta pese a montar hoy una Tremec de cinco relaciones.
- Cifras y cotización: el lote incluye certificado del Jaguar Heritage Trust, un 3.8 de seis cilindros con tres carburadores SU declarado en 265 CV y 353 Nm, y un odómetro puesto a cero tras la reforma que marca 279 millas (449 km).
El número 140 de los 385
Conviene empezar por la aritmética, porque es la que sostiene el precio. Antes de que Jaguar revisara el modelo a lo largo de 1961, salieron de Coventry 385 ejemplares con volante a la izquierda y cierres de capó externos; este es el número 140. No es una cifra redonda ni un récord de producción: es el censo exacto de una hornada que duró meses y que hoy funciona como frontera entre el E-Type primigenio y el E-Type de serie.
Las dos señas que definen a esa hornada son visibles antes de abrir el capó. La primera son los cierres externos que sujetan un capó ventilado con rejillas soldadas —no atornilladas—, solución que la fábrica eliminó ese mismo año. La segunda es **el suelo plano bajo cada asiento**.
Se trata de un piso único y continuo, sin los rebajes que después se practicaron para ganar espacio para las piernas. La producción de los flat-floor se cerró en 1962, de modo que el intervalo completo de esta especificación no llega a los veinticuatro meses. Hay que subrayar además el detalle de la dirección: Jaguar construyó muchos más E-Type con volante a la derecha, y las unidades de dirección izquierda, destinadas sobre todo al mercado estadounidense, son proporcionalmente más escasas en esa primera hornada.
Lo que el coleccionista paga hoy como pureza de serie fue, en 1961, una solución provisional que Coventry corrigió antes de cerrar el año.
Del Opalescent Gunmetal al burdeos

El historial de color es, en este caso, un capítulo aparte. El coche nació en Opalescent Gunmetal sobre cuero rojo; en algún momento anterior a 2023 recibió un cambio de color al burdeos actual sobre beige, y ya en 2026 —antes de que lo adquiriera el vendedor— se le practicó un nuevo repintado. El certificado del Jaguar Heritage Trust deja constancia de la combinación original, que no es la que hoy luce la carrocería.
Sobre esa base, el tren motriz conserva el 3.8 de seis cilindros en línea con tres carburadores SU, declarado en su día con 265 CV y 353 Nm. La transmisión, en cambio, ya no es la de fábrica: se ha sustituido por una Tremec de cinco marchas asociada a un diferencial autoblocante, y el vendedor incluye además la caja original de cuatro relaciones como pieza suelta. Es la reforma más habitual —y la más discutida— entre los E-Type que se usan de verdad.
El resto del conjunto responde al patrón de la serie: frenos de disco en las cuatro ruedas con rotores traseros montados inboard, llantas de radios de 15 pulgadas (381 mm) con tuercas de orejetas y neumáticos Blockley sin cámara. El habitáculo ha sido retapizado en cuero beige, con paneles y alfombras a juego, moldura de aluminio texturizado en salpicadero y consola, salpicadero forrado en vinilo negro, espejo retrovisor deslizante y calefacción.
El volante de aro de madera enmarca un cuentakilómetros Smiths de 160 mph (257 km/h) y un cuentarrevoluciones de 6.000 rpm, con los indicadores auxiliares de temperatura, presión de aceite, nivel de combustible y amperaje agrupados en el centro del salpicadero. El odómetro fue puesto a cero tras la reforma y marca 279 millas (449 km), una cifra que no debe leerse como kilometraje real, sino como testimonio de lo reciente del trabajo. En 2023 se atendieron los sistemas eléctrico, de frenos y de refrigeración, siempre según la documentación del lote.
Lo que el mercado paga y lo que este ejemplar pierde
Conviene recordar el contexto. El E-Type se presentó en el Salón de Ginebra de marzo de 1961 y las primeras unidades llegaron a manos privadas en plena fiebre por el nuevo Jaguar. Coventry producía contra pedido y contra reloj, y las primeras series arrastran el rastro de esa prisa: ajustes irregulares y, sobre todo, una especificación que evolucionaba dentro del mismo año natural. De ahí que el coleccionista persiga las hornadas iniciales y mire con desdén las tardías.
En el escalafón del E-Type la jerarquía es implacable y no admite atajos. Los flat-floor con cierres externos y volante a la izquierda ocupan la cúspide, por delante de los Series I de 1962 en adelante y muy por encima de los Series II y III. La razón no está en la potencia, idéntica durante los primeros años, sino en el censo: 385 unidades de dirección izquierda frente a los miles de ejemplares que siguieron. **La rareza estadística, cuando está certificada, es el argumento más sólido del coleccionismo.**
Ahora bien, el número 140 introduce dos matices que cualquier comprador debería ponderar antes de pujar. El primero es el repintado: haber abandonado el Opalescent Gunmetal original aparta al coche de la órbita concours y lo instala en la del conductor. El segundo es la Tremec de cinco marchas, que transforma la experiencia en carretera —el cambio de fábrica de cuatro relaciones, con primera sin sincronizar, nunca fue un dechado de suavidad— pero que obliga a conservar la caja original si se quiere defender el valor a largo plazo. Aquí se incluye, y ese detalle juega a favor.
El E-Type sigue siendo, además, el clásico con la relación entre aura y precio más desequilibrada del mercado. Mientras un Ferrari 250 GTO de la misma época se remata en decenas de millones, un Series I roadster temprano y bien documentado se mueve en un orden de magnitud muy inferior. No es justicia histórica, pero es el mercado. Y en ese mercado, los ejemplares con certificado del Jaguar Heritage Trust, número de bastidor acreditado y censo de producción cerrado cotizan siempre con prima.

