La ITV es un trámite obligatorio que puede generar dudas en los conductores, sobre todo cuando deben enfrentarse a la temida prueba de emisiones. Muchos creen que es un procedimiento imprevisible y demasiado estricto, pero los protocolos están muy regulados. Para entender mejor cómo funciona, hablamos con Pablo, técnico de ITV, que nos explica cómo se lleva a cabo.
La prueba de humos no es un capricho de las estaciones, es una exigencia legal vinculada a la normativa medioambiental europea. Una gran parte de los suspensos en la ITV tiene relación directa con las emisiones contaminantes. La inspección de gases permite comprobar si el motor funciona correctamente y el vehículo cumple con los límites establecidos, algo clave tanto para la seguridad como para el medioambiente.
2El momento que más preocupa a los conductores
Uno de los momentos que más nervios genera en la ITV es cuando el inspector introduce la sonda en el tubo de escape. El dispositivo está conectado a un analizador que mide los gases expulsados por el motor. La prueba comienza con el coche al ralentí, encendido pero sin acelerar, para obtener una primera lectura de referencia.
A continuación llega el momento más temido: acelerar el motor. Pablo aclara que «no es al azar, cada motor tiene unas revoluciones concretas que debemos alcanzar. El equipo nos indica cuándo acelerar y cuándo parar«. En los motores diésel, se realizan aceleraciones controladas para medir la opacidad del humo. En los gasolina, se analizan parámetros como el monóxido de carbono o la mezcla de aire y combustible.


