La ITV es uno de los pilares fundamentales de la seguridad vial en España. Su función es clara: garantizar que los vehículos que circulan por las carreteras cumplen unos estándares mínimos de seguridad y emisiones. Sin embargo, en los últimos años han salido a la luz varios casos que ponen en duda la integridad de algunos procesos dentro de determinadas estaciones.
Uno de los episodios más recientes ha sido la desarticulación de una presunta red fraudulenta en una ITV en Ondara (Alicante). Según la investigación, varios trabajadores habrían permitido aprobar vehículos con defectos graves a cambio de dinero. Incluso un agente de la Guardia Civil estaría involucrado como intermediario en la trama. El caso ha vuelto a abrir el debate sobre la transparencia del sistema y la existencia de grietas que permiten esquivar los controles.
2El fraude que vuelve a ponerla bajo sospecha
El reciente operativo de la Guardia Civil en Alicante ha vuelto a poner el foco sobre posibles irregularidades en el sistema, sin embargo. Según la investigación, una estación de ITV de Ondara certificaba inspecciones favorables a vehículos que, en realidad, presentaban fallos graves.
Las autoridades detuvieron a seis personas relacionadas con la estación, además de investigar a varios clientes habituales que utilizaban el servicio fraudulento. Entre los implicados también se encontraba un agente de la Guardia Civil que, presuntamente, actuaba como intermediario.


