La conectividad ha transformado el automóvil moderno en una extensión más de nuestro ecosistema digital. Hoy arrancamos el motor sin llave, abrimos las puertas desde el móvil o consultamos la ubicación en tiempo real con una app. Sin embargo, esa comodidad también ha abierto una puerta que hasta hace poco parecía impensable: la del ciberataque al coche. Lo que antes era territorio exclusivo de las películas ahora es una amenaza real que crece al mismo ritmo que la tecnología embarcada.
En España ya circulan millones de vehículos con algún tipo de sistema conectado y, según los expertos en ciberseguridad, más de la mitad podrían ser vulnerables. Hablamos de turismos que pueden ser bloqueados en remoto, manipulados electrónicamente o incluso “secuestrados” digitalmente sin que el propietario vea un solo rasguño en la carrocería. Miguel, informático de 39 años especializado en seguridad digital, lo resume con una frase tan directa como inquietante: “Si tu coche aparece en esta lista podría hacerlo desaparecer en cuestión de minutos”.
3Los coches eléctricos tienen un riesgo añadido
La electrificación ha añadido una nueva capa tecnológica al automóvil y, con ella, nuevas posibilidades de ataque. Un ciberdelincuente puede interferir en el proceso de recarga mediante la aplicación del vehículo o la comunicación con el punto de carga.
Esto no significa cortar la electricidad físicamente, sino impedir que el sistema autorice la carga. El resultado es el mismo: el coche queda inutilizado. En un vehículo térmico el problema sería el arranque; en uno eléctrico, la autonomía. Y todo puede suceder mientras el propietario piensa que su coche está cargando con normalidad.


