El Honda E-Clutch nace con una premisa clara: mantener la esencia y el tacto de una transmisión manual tradicional, pero eliminando la necesidad de accionar la maneta de embrague en situaciones clave. El sistema, estrenado en las CB650R y CBR650R, permite arrancar, detenerse y cambiar de marcha utilizando únicamente el pedal de cambio, con una rapidez y suavidad superiores a las de un quickshifter convencional. El resultado es una conducción más fluida, intuitiva y menos exigente físicamente, sin renunciar al control directo que muchos motoristas siguen valorando.
A diferencia de otras soluciones automatizadas, el E-Clutch no impone su funcionamiento. El piloto puede utilizar la maneta de embrague en cualquier momento; el sistema se desconecta de forma instantánea mientras se ejerce el control manual y se reactiva automáticamente al soltarla. Además, puede desactivarse por completo desde el menú de la instrumentación TFT, una muestra clara del enfoque flexible y centrado en el usuario que Honda ha querido imprimir a esta tecnología.
Desde el punto de vista técnico, el corazón del E-Clutch es un mecanismo de accionamiento integrado en el interior de la tapa del motor. Este conjunto coordina de manera precisa la actuación del embrague con el corte de combustible y la sincronización del encendido, logrando transiciones de marcha rápidas, progresivas y sin sacudidas. Todo ello se produce de forma prácticamente imperceptible para el piloto, incluso en conducción deportiva.

La gran novedad para 2026 llega con su integración en los modelos de 750 cc, la CB750 Hornet y la XL750 Transalp, donde el E-Clutch se asocia por primera vez al acelerador electrónico Throttle By Wire (TBW). Esta combinación permite igualar automáticamente el régimen del motor con la velocidad de la rueda trasera en las reducciones, ofreciendo cambios descendentes aún más suaves y estables. En la práctica, se traduce en mayor confianza al entrar en curva, mejor control al abrir gas a la salida y una sensación general de refinamiento dinámico.
En el caso específico de la XL750 Transalp, Honda ha ido un paso más allá adaptando el sistema a un uso off-road real. Gracias a la monitorización constante de la velocidad de ambas ruedas, el E-Clutch es capaz de gestionar cambios ascendentes suaves incluso cuando la rueda trasera patina sobre superficies de baja adherencia. Esta capacidad mejora notablemente el control en pistas y caminos, reduciendo la fatiga del piloto y facilitando una conducción más precisa en terrenos complicados.
El Honda E-Clutch, también en la gama específica para carnet A2
Otro de los grandes hitos de esta expansión es la llegada del E-Clutch a la gama de 500 cc: CB500 Hornet, NX500 y CBR500R. Es la primera vez que la firma japonesa ofrece esta tecnología en modelos adaptados al carnet A2, acercando sus ventajas a un público más joven y a motoristas en fase de aprendizaje o consolidación. Para este perfil, la reducción de la carga de trabajo y la mayor suavidad en la gestión del embrague suponen un valor añadido tangible, tanto en ciudad como en carretera.

Asimismo, la firma japonesa mantiene en su gama una amplia oferta de modelos dotados de una transmisión automatizada de doble embrague (DCT): la legendaria Gold Wing 1800, la NC750X, la X-ADV, la no menos mítica Africa Twin, la NT1100 y la CMX1100 Rebel. En el caso de la Gold Wing y la X-ADV, es la única transmisión disponible; para el resto es posible optar por un cambio convencional.
Enmarcado dentro de la filosofía Honda DreamTech, el E-Clutch representa la evolución lógica de la transmisión manual. No pretende sustituir al piloto, sino potenciar su experiencia, haciendo cada trayecto más instintivo, accesible y placentero. Lo que comenzó como una innovación en las CB650R y CBR650R se convierte ahora en una solución transversal que impulsa a la CB750 Hornet, la XL750 Transalp y la gama 500 hacia una nueva generación de control y disfrute al manillar.
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Fotos: Honda

















