Durante años, los coches híbridos enchufables han sido presentados como la solución perfecta para combinar lo mejor de dos mundos: la eficiencia eléctrica en ciudad y la autonomía de un motor de combustión para viajes largos. Fabricantes, administraciones y muchos conductores los han abrazado como un paso lógico hacia una movilidad más sostenible sin renunciar a la comodidad. Sin embargo, esa imagen tan favorable empieza a resquebrajarse.
Un reciente estudio alemán ha puesto cifras y contexto a una sospecha que llevaba tiempo flotando en el ambiente: en condiciones reales de uso, muchos híbridos enchufables consumen mucho más de lo que prometen. De hecho, en algunos casos, el gasto de combustible se multiplica por tres respecto a las cifras oficiales. Un dato demoledor que abre un debate incómodo sobre el futuro de esta tecnología.
5Las marcas, en el punto de mira
Aunque los fabricantes se escudan en que cumplen con la normativa vigente, la presión empieza a aumentar. Los datos del estudio alemán refuerzan la idea de que el sistema de homologación no refleja el uso real de los híbridos enchufables y beneficia en exceso a esta tecnología frente a otras alternativas.
Algunas marcas ya están reaccionando, apostando por baterías más grandes o sistemas que penalizan el uso continuado del motor térmico. Sin embargo, estas soluciones encarecen el producto y lo acercan peligrosamente al territorio de los eléctricos puros, donde la competencia es cada vez más feroz.


