La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha sido tradicionalmente uno de los destinos más deseados dentro del cuerpo y donde muchos opositores solicitaban plaza. Sin embargo, eso ha cambiado mucho y consideran que la Dirección General de Tráfico (DGT) tiene la culpa.
A priori, la idea de patrullar en carretera, informar a conductores y participar en la prevención de accidentes traía a muchos opositores que elegían la Guardia Civil. Sin embargo, ahora las asociaciones profesionales admiten que ocurre justo lo contrario, que quedan plazas vacías y que su trabajo ya no se parece en absoluto a esa visión solidaria para velar por la seguridad vial.
Todo lo contrario, pues los agentes de tráfico tienen la sensación de que la DGT les ha convertido en ‘el hombre del frac’ por el carácter recaudatorio de muchas sanciones.
2El episodio de las 270 motos que ha generado malestar
El descontento de la Agrupación de Tráfico no se limita simplemente a una sensación general por todo lo anterior, sino que ha habido situaciones concretas que han alimentado las críticas. Una de los más citados por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ocurrió a finales del año pasado.
Según ha explicado esta organización, el contrato destinado al traslado de 270 motocicletas oficiales quedó desierto al no resultar atractivo para las empresas encargadas del transporte. Así que la solución fue recurrir a los propios agentes para conducir y trasladar las motos hasta su destino.
Algunos representantes del colectivo consideran que es un ejemplo de la falta de planificación y de recursos de que sufre la Guardia Civil de Tráfico. El problema no es la tarea en sí, sino que utilicen personal operativo para tareas que no tienen nada que ver con la función principal de los agentes. Y todo esto sigue alimentando el malestar.


