La Guardia Civil atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años en su área más visible: la Agrupación de Tráfico. Lo que durante décadas fue un destino muy solicitado dentro del cuerpo, hoy es una especialidad con problemas para cubrir plazas. La falta de aspirantes preocupa tanto a la propia Guardia Civil como a las asociaciones profesionales, que alertan de que la situación empieza a ser insostenible.
El problema no es menor. La Guardia Civil de Tráfico desempeña un papel fundamental en la seguridad vial en España. Su presencia en carretera, la atención a los accidentes y la vigilancia del cumplimiento de las normas son clave para reducir la siniestralidad. Sin embargo, cada vez menos agentes quieren formar parte de esta especialidad, lo que amenaza con provocar un déficit de efectivos difícil de solucionar a corto plazo.
5Un trabajo peligroso y burocrático
Otro factor clave es la peligrosidad del servicio. Los agentes de la Guardia Civil de Tráfico trabajan diariamente en carretera, expuestos a accidentes, atropellos y situaciones de alto riesgo. Cada intervención en un siniestro o cada control en vías rápidas implica un peligro real, algo que no ocurre en otras especialidades del cuerpo.
A ello se suma la carga burocrática que acompaña al trabajo. La elaboración de atestados, informes y diligencias requiere muchas horas y aumenta la presión sobre los agentes. Esa combinación de riesgo elevado y trabajo administrativo intenso hace que la especialidad sea menos atractiva que en el pasado, cuando el reconocimiento social compensaba en parte esas dificultades.


