Al ver a lo lejos las luces de una patrulla de la Guardia Civil, todos sentimos una sensación extraña en el estómago. No es que hayamos hecho nada malo, pero siempre surge la duda de si lo tenemos todo en regla.
Pues ese sentimiento está más justificado que nunca. porque los agentes han recibido instrucciones para intensificar los controles aleatorios en nuestras carreteras. Y no se trata solo de vigilar si llevamos la V-16 en la guantera o si hemos superado la velocidad máxima permitida. Ahora están poniendo la lupa en algo que a veces se olvida por descuido. Y la broma puede salir por 3.000 euros.
1¿Qué está pasando con los controles de la Guardia Civil?
Durante mucho tiempo nos hemos obsesionado con los radares y las pruebas de alcoholemia, pero la DGT ha detectado que hay un número creciente de vehículos circulando sin la documentación necesaria o con los papeles caducados. Por eso, la Guardia Civil de Tráfico ha aumentado los controles de documentación.
Estos dispositivos no buscan necesariamente a un infractor que conduce de forma temeraria, sino que son paradas aleatorias para verificar que todo cumple con la ley. El problema es que mucha gente confía en que nunca le va a tocar o que, si le paran, podrá dar una explicación y librarse. La realidad es muy distinta. Los agentes tienen la orden de ser estrictos porque un vehículo sin papeles o sin la ITV bien pasada es un peligro potencial para todos los que compartimos la vía.
Estos controles pueden aparecer en cualquier lugar. No solo en autovías durante las operaciones salida de vacaciones, sino también en carreteras secundarias o en las entradas de los pueblos. El objetivo es que ningún conductor sienta que está exento de cumplir con sus obligaciones administrativas. No te confíes si tu coche es nuevo o nunca has tenido una multa, porque el rigor de estos nuevos controles está sorprendiendo a conductores que se consideran ejemplares.

