Un atasco es una situación que pone a prueba la paciencia de cualquiera, y en esos momentos es muy fácil caer en ciertos hábitos que parecen inofensivos, pero que en realidad pueden salir muy caros. La Guardia Civil vigila de cerca lo que pasa en los embotellamientos, tanto en las tradicionales operaciones salida como en los atascos que se forman cada mañana en las ciudades.
Puede que te sorprenda, pero hay algunas acciones que se hacen casi de forma automática, que en realidad incumplen el Reglamento General de Circulación. Y eso implica que te pueden poner una multa.
3Tocar el claxon, una acción que no aliviará tu frustración
El ruido de las bocinas es la banda sonora habitual de cualquier atasco en España. Parece que algunos conductores piensan que, por tocar el claxon con más fuerza o durante más tiempo, el coche de delante va a desaparecer por arte de magia.
El Reglamento General de Circulación prohíbe de forma tajante el uso inmotivado o exagerado de las señales acústicas. El claxon no es una herramienta de comunicación para saludar a un vecino que ves en la acera, ni para avisar a alguien de que el semáforo ya está en verde, ni mucho menos para recriminar a otro conductor una maniobra que no te ha gustado.
La normativa establece casos muy específicos en los que sí puedes pitar. El principal es evitar un accidente inminente. También puedes usarlo en carreteras estrechas con muchas curvas para avisar de tu presencia o cuando realizas un servicio de urgencia privado porque llevas a alguien al hospital. La Guardia Civil puede sancionar el uso de la bocina con multas que van desde los 80 hasta los 200 euros. Además de la sanción, recuerda que el ruido excesivo aumenta el nivel de estrés de todos los conductores que te rodean, lo que puede provocar situaciones de agresividad innecesarias en la carretera.
Estar parado en una retención no significa que las normas de circulación hayan dejado de existir. Muchos conductores aprovechan estos momentos de parálisis para soltar el volante, consultar el teléfono móvil o incluso retocarse el peinado frente al espejo. Debes recordar que, aunque el coche no se mueva, sigues conduciendo. Cualquier distracción puede provocar que, cuando el tráfico vuelva a fluir, reacciones tarde y causes un pequeño golpe por alcance. Estos alcances traseros son muy comunes en los atascos y, aunque suelen ser leves, terminan por bloquear la carretera mucho más tiempo, agravando el problema para todos.
Un atasco ya es una situación molesta per se. No permitas que además se convierta en un agujero en tu cuenta corriente por culpa de una mala costumbre.


