Parece un gesto de cortesía, algo lógico para evitar sustos y que el que espera para entrar sepa qué vas a hacer mientras giras por una rotonda. Sin embargo, este hábito tan extendido puede hacer que la Guardia Civil te ponga una multa..
Las normas de circulación no dejan espacio para las interpretaciones personales basadas en la amabilidad. Y este gesto del que te voy a hablar ahora es algo que seguro que has hecho más de una vez. ¿Pero de qué se trata?
1La Guardia Civil recuerda que una rotonda no es un cruce convencional
Muchos conductores cometen el error de tratar la glorieta como si fuera un cruce donde vas a girar a la izquierda. Sin embargo, a efectos prácticos una rotonda es una vía continua de sentido único. Hay que pensar en ella como si fuera una avenida recta que se ha curvado sobre sí misma para unir varias calles.
Si vas por una calle recta con dos carriles y no tienes intención de cambiar de carril ni de girar, no vas con el intermitente puesto todo el rato, ¿verdad? Pues en la rotonda ocurre lo mismo. Mientras te mantengas en tu carril y sigas dando la vuelta, estás circulando por una vía principal. Poner el intermitente izquierdo en esa situación es como si en una autopista fueras siempre con la luz izquierda encendida solo para decir que vas a seguir hacia adelante. No tiene sentido y confunde a los que vienen por detrás o a los que quieren incorporarse.
La confusión que generas es el principal peligro. Si un conductor que está fuera de la rotonda ve que te acercas a su posición con el intermitente izquierdo puesto, podría pensar que te vas a cambiar al carril interior. O peor aún, si vas por el carril interior y pones el izquierdo, el que viene detrás puede pensar que hay algún obstáculo o que vas a hacer una maniobra extraña. Las señales luminosas sirven para indicar maniobras inminentes, no para confirmar que vas a seguir haciendo lo mismo que ya estás haciendo. Por eso, la Guardia Civil insiste en que el uso del intermitente debe ser preciso y solo cuando sea necesario.

