Todos los inviernos ocurre lo mismo. La gripe se extiende entre la población, y la Guardia Civil vigila el peligro que esto supone. Seguro que alguna vez te has despertado con el cuerpo cortado, la nariz taponada y esa sensación de pesadez que solo la gripe sabe dar. En ese momento, lo normal es que te tomes algo rápido y cojas las llaves del coche para ir al trabajo o a cumplir con tus obligaciones.
Sin embargo, este acto tan cotidiano puede suponer un riesgo, tanto para la seguridad como para tu bolsillo. Conducir bajo los efectos de un virus respiratorio no es ninguna broma, y las autoridades de tráfico ponen el foco en ello.
1El peligro de la gripe al volante
Cuando tienes gripe, tu cuerpo está librando una batalla interna. Esta lucha te deja agotado y reduce tu capacidad para reaccionar ante imprevistos. De hecho, estar enfermo al volante es similar a conducir con una tasa de alcohol en sangre. Los reflejos se ralentizan, la vista se cansa antes de tiempo y tu nivel de atención se reduce muchísimo.
La Guardia Civil advierte sobre este peligro. No se trata solo de sentirse mal, sino de cómo ese malestar altera tus funciones cognitivas. Si tienes que dar un frenazo de emergencia porque el coche de delante se para de golpe, un cerebro afectado por la gripe tardará varios segundos extra en mandar la orden a tu pie. En la carretera, un segundo es la diferencia entre un susto y un accidente grave. Por eso, la Guardia Civil puede considerar que no estás en condiciones de garantizar la seguridad vial y aplicar una sanción importante si detectan que tu estado físico compromete la conducción.








