A diario, miles de conductores circulan con la duda de qué es legal y qué no lo es para evitar los radares de velocidad. Existe mucha confusión entre los términos avisador, detector e inhibidor, y esa falta de información es la que lleva a que la Guardia Civil acabe poniendo multas impresionantes si les sorprenden con algún elemento ilegal instalado en el coche.
Porque no, no es lo mismo un detector, un avisador o un inhibidor. Y si no conoces las diferencias, te puedes llevar una sorpresa, pero de las malísimas.
3Sanción histórica por llevar un dispositivo prohibido
Si el detector te parece caro, lo que ocurre con el inhibidor es de otra dimensión. Aquí ya no hablamos de una simple multa de tráfico, sino de una sanción que te puede arruinar de verdad. Si te cazan con un inhibidor de radares instalado en tu coche, la multa asciende hasta los 6.000 euros. Es una de las multas más altas que puede poner un Guardia Civil de Tráfico a un conductor particular por un equipamiento del vehículo.
A esta enorme cuantía hay que sumarle la pérdida de 6 puntos del carnet. La gravedad de esta sanción se debe a que la ley entiende que estás intentando anular de forma activa y consciente los sistemas de seguridad y control del Estado. Es una acción deliberada para burlar la ley, y por eso el castigo es ejemplarizante.
Muchos usuarios que instalan inhibidores creen que son más listos que la tecnología de la Guardia Civil. Piensan que, al dar el radar un error de lectura, el agente solo pensará que el aparato se ha estropeado. Nada más lejos de la realidad. Los radares modernos detectan cuándo está siendo interferida la señal. Cuando un inhibidor actúa, el radar muestra un código de error específico que indica que hay una señal externa bloqueando su funcionamiento.
Cuando los agentes que están operando el radar ven ese código de error al paso de un vehículo determinado, dan el aviso a la patrulla que está más adelante. En ese momento, te pararán y buscarán el dispositivo. Aunque los inhibidores suelen ir muy bien ocultos tras la calandra del coche o en el interior del motor, los agentes saben dónde mirar. Además, suelen llevar botones ocultos para desconectarlos rápido, pero incluso si lo apagas, los cables y la instalación física permanecen ahí, y eso es lo que te condena.
Conducir con tranquilidad, respetando los límites y sabiendo que no llevas nada ilegal en el coche es, sin duda, la mejor forma de disfrutar de la carretera. Y de proteger tu cuenta corriente.


