Ojo con las distracciones: Estas son las más habituales por las que la Guardia Civil está multando

Pueden acarrear multas de hasta 200 euros y la pérdida de seis puntos del carnet.

En la carretera, un segundo de distracción puede cambiarte la vida para siempre, y no solo la tuya, sino también la de quienes te rodean en ese momento. Por eso, la Guardia Civil avisa acerca de los peligros de despostar al volante.

La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil ha encendido las alarmas debido al aumento de comportamientos poco responsables. A través de sus canales oficiales, los agentes han querido recordar que conducir un coche exige una atención total y absoluta.

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Acciones cotidianas que la Guardia Civil vigila con lupa

Fuente propia/IA

Hay muchas otras acciones que hacemos de forma casi automática y que son igual de peligrosas. La Guardia Civil ha avisado de que manipular el GPS mientras el coche está en movimiento es otra de las causas principales de incidentes. Si necesitas cambiar tu ruta o buscar una dirección nueva, debes hacerlo antes de iniciar la marcha o parar en un lugar seguro. Hacerlo mientras conduces supone una pérdida de atención crítica que la ley también sanciona con 200 euros.

Comer o beber al volante son otros gestos que parecen inofensivos pero que pueden salirte muy caros. Aunque no hay una norma que prohíba específicamente dar un mordisco a un sándwich, el Reglamento General de Circulación especifica que el conductor debe mantener su propia libertad de movimientos y el campo necesario de visión. Si un agente considera que comer te impide manejar el coche con seguridad, puede multarte con una cuantía que oscila entre los 80 y los 200 euros.

Lo mismo sucede cuando buscas algo en la guantera o intentas alcanzar un objeto que se ha caído al suelo del coche. En ese momento, tu cuerpo se inclina, pierdes la visión de la carretera y dejas de tener el control total sobre la dirección del vehículo. Son apenas unos segundos, pero a 120 kilómetros por hora, tu coche recorre más de treinta metros en un abrir y cerrar de ojos. Ese espacio es más que suficiente para que el coche de delante frene o para que un obstáculo aparezca en tu carril.