Seguro que alguna vez has ido conduciendo y, de repente, has visto un control de la Guardia Civil en una rotonda o un radar móvil escondido tras un puente. Lo primero que solemos hacer muchos es avisar.Puede que des las luces a los que vienen de frente o, de forma mucho más moderna, mandas un mensaje a algún grupo de WhatsApp para que nadie se lleve un susto.
Parece un gesto de compañerismo, algo inofensivo que hacemos para ayudarnos entre conductores. Sin embargo, lo que tal vez no sepas es que este hábito tan extendido tiene un nombre oficial para las autoridades y que te puede costar muy caro..
3¿Por qué la Guardia Civil considera peligrosos estos avisos?
Puedes pensar que avisar de un control es un acto inofensivo para evitar las multas, pero la Guardia Civil tiene razones de peso para perseguir esta práctica. El problema principal es que no sabes quién está recibiendo esa información en el grupo de WhatsApp. Cuando avisas de un control en una carretera específica, no solo estás ayudando a alguien que va un poco rápido. También estás ayudando a una persona que puede ir muy bebida, bajo los efectos de sustancias prohibidas o incluso a alguien que acaba de cometer un delito grave y huye en su vehículo.
Si un conductor peligroso recibe el aviso y cambia su ruta, el control policial ha fracasado. Las autoridades insisten en que los controles no buscan recaudar, sino salvar vidas. Al facilitar la ubicación de los agentes, estás permitiendo de forma indirecta que personas que no deberían estar al volante sigan circulando sin ser detectadas.
Además, el éxito de muchas operaciones contra el tráfico de drogas o el transporte de mercancías ilegales depende de que el delincuente se encuentre con el control de forma inesperada. Si el método gallego se aplica de forma sistemática, se crea una especie de red de espionaje ciudadana que protege al infractor y deja desprotegido al ciudadano que cumple las normas. Es por esta razón por la que la vigilancia sobre estos grupos masivos se ha intensificado tanto en los últimos meses.
Mucha gente se pregunta a cuánto puede ascender la multa. Dependiendo de la gravedad y de la reincidencia, las multas pueden ir desde los 600 euros hasta cantidades mucho más elevadas. En el caso del método gallego, se ha penalizado la continuidad y la organización del sistema. No es lo mismo un mensaje aislado que una gestión diaria de la ubicación de todas las patrullas de una provincia.
Si ves un control de la Guardia Civil, lo mejor que puedes hacer es seguir circulando con normalidad, respetando las señales de los agentes y manteniendo la atención en la carretera. No sientas la tentación de coger el móvil para avisar a nadie. El mejor truco para que no te multen no es el método gallego, sino respetar los límites de velocidad y estar siempre atento a lo que sucede en el asfalto.








