Desde hace dos meses y medio, llevar la baliza V-16 conectada es obligatorio si no quieres enfrentarte a una multa. Sin embargo, cuando parecía que la polémica se había aplazado, la Guardia Civil ha descubierto un nuevo inconveniente que puede suponer un peligro para la seguridad.
Las lluvias torrenciales que hemos vivido desde el principio del año han puesto a prueba de todo, desde nuestra paciencia hasta el asfalto de las carreteras. También lo han hecho con las balizas V-16, que una vez más no han superado la situación. De hecho, el dato que acaba de salir a la luz es preocupante.
2La baliza podría fallar justo cuando más la necesitas
Imagina que vas conduciendo bajo una lluvia fuerte, el coche empieza a fallar y te ves obligado a detenerte en el arcén. Como marca la ley, sacas el brazo por la ventana y colocas la baliza V-16 en el techo de tu vehículo. En ese momento, el dispositivo empieza a recibir el impacto directo de la lluvia. Si la precipitación es muy intensa, ese nivel de protección IP54 se queda corto. El agua puede filtrarse por las juntas o por la base magnética y alcanzar los componentes electrónicos que hacen que la luz parpadee y que la señal GPS llegue a la DGT.
Cuando el agua entra en contacto con los circuitos, empieza un proceso de oxidación. Puede que ese día la luz funcione bien, pero la humedad se queda atrapada dentro de la carcasa de plástico. Con el paso de los días, esa humedad corroe las conexiones y la próxima vez que necesites usarla, no se encenderá. Te encontrarás en una situación de emergencia, confiando en un aparato que está muerto por dentro debido a una lluvia que ocurrió hace semanas. Es una falsa sensación de seguridad que puede salir muy cara.


