La relación entre la Guardia Civil y la DGT lleva tensa desde hace décadas, pero la situación parece que va a peor. De hecho, atraviesa uno de sus peores momentos históricos. La Asociación Unificada de Guardias Civiles denuncia que los agentes están hartos de que se les trate de una forma que consideran injusta y, sobre todo, poco profesional.
El conflicto ha llegado a un punto de no retorno debido a una serie de decisiones de gestión que han dejado a los guardias en una situación límite.
1La razón principal del enfado de la Guardia Civil
La polémica tiene su origen en un problema de gestión con el traslado de una flota de vehículos. En concreto casi 300 motocicletas que debían ser trasladadas de un punto a otro de la geografía para renovar el parque móvil.
Lo lógico en estos casos es que la administración contrate a una empresa de transporte especializada. Sin embargo, las condiciones que ofreció la DGT para este contrato eran tan poco atractivas que ninguna empresa privada quiso aceptar el trabajo. El concurso quedó desierto porque nadie quería perder dinero moviendo esas motos. ¿Qué decidió el organismo oficial? Obligar a los propios guardias civiles a realizar el traslado.
Este es el punto que más ha dolido en el cuerpo. La Guardia Civil recalca que son profesionales formados para garantizar la seguridad, no operarios de logística. Al obligarles a realizar estas tareas de transporte, la DGT está tapando sus propios errores de gestión con el esfuerzo y el tiempo de los guardias. Es una situación que consideran una falta de respeto a su uniforme y a su formación. Sienten que se les está usando como mano de obra barata para solucionar un problema que la administración no supo gestionar correctamente mediante los cauces legales de contratación.
Cuando un guardia civil tiene que dedicar su jornada a trasladar motocicletas, deja de vigilar las infracciones y ayudar a los conductores que lo necesitan. Esto genera una frustración enorme en el personal. Sienten que su vocación de servicio público queda en un segundo plano frente a las necesidades operativas de una oficina que no ha sabido planificar un contrato de transporte. Esta situación ha sido la gota que ha colmado un vaso que ya estaba muy lleno desde hace años por otros problemas acumulados.

