Con la llegada del invierno, arrancar el coche por la mañana se convierte para muchos conductores en una pequeña batalla diaria contra el frío, el hielo y la prisa. La Guardia Civil lleva tiempo alertando de uno de los errores más comunes al arrancar el coche en invierno. Lunetas cubiertas de escarcha, parabrisas congelados y motores que parecen protestar más de lo habitual forman parte del paisaje habitual de esta época del año.
En ese contexto, es fácil caer en malos hábitos que, aunque parezcan inofensivos, pueden acabar saliendo muy caros. Un gesto que se repite cada mañana en miles de vehículos y que no solo puede provocar averías costosas, sino también sanciones e incluso riesgos graves para la seguridad vial. Entender por qué este fallo es tan peligroso es clave para evitar disgustos innecesarios cuando bajan las temperaturas.
4Multas y normativa: no todo es mecánica
Más allá del aspecto técnico, existe también una vertiente legal que muchos conductores desconocen. Mantener el coche arrancado innecesariamente mientras está estacionado puede ser sancionable en determinadas circunstancias. En algunas ordenanzas municipales, dejar el motor en marcha sin moverse está considerado una infracción medioambiental.
La guardia civil recuerda que, especialmente en zonas urbanas, este comportamiento puede acarrear multas si se considera que el conductor está generando emisiones de forma innecesaria. En invierno, cuando muchos dejan el coche arrancado durante varios minutos “para que se caliente”, el riesgo de sanción aumenta si se hace en lugares donde está expresamente prohibido.








