Con la llegada del invierno, arrancar el coche por la mañana se convierte para muchos conductores en una pequeña batalla diaria contra el frío, el hielo y la prisa. La Guardia Civil lleva tiempo alertando de uno de los errores más comunes al arrancar el coche en invierno. Lunetas cubiertas de escarcha, parabrisas congelados y motores que parecen protestar más de lo habitual forman parte del paisaje habitual de esta época del año.
En ese contexto, es fácil caer en malos hábitos que, aunque parezcan inofensivos, pueden acabar saliendo muy caros. Un gesto que se repite cada mañana en miles de vehículos y que no solo puede provocar averías costosas, sino también sanciones e incluso riesgos graves para la seguridad vial. Entender por qué este fallo es tan peligroso es clave para evitar disgustos innecesarios cuando bajan las temperaturas.
1El error más habitual: arrancar y acelerar para “calentar” el motor
Durante años se ha extendido la creencia de que, en invierno, lo mejor es arrancar el coche y acelerar ligeramente para que el motor coja temperatura cuanto antes. Muchos conductores incluso mantienen el vehículo parado durante varios minutos con el motor revolucionado antes de iniciar la marcha. Sin embargo, esta práctica está lejos de ser recomendable.
La Guardia Civil advierte de que acelerar el motor en frío es uno de los errores más dañinos que se pueden cometer. Cuando el coche lleva varias horas parado y las temperaturas son bajas, el aceite aún no ha lubricado correctamente todas las piezas del motor. Forzar el régimen de giro en ese momento aumenta el desgaste interno y puede provocar daños prematuros en componentes clave.








