Que una ambulancia sea detenida en un control de tráfico puede sorprender a muchos, pero no a la Guardia Civil. Forma parte de la rutina diaria encargada de velar por la seguridad vial en nuestras carreteras. Lo que sí ha generado fuerte polémica es la sanción aplicada a este vehículo sanitario: nada menos que 4.000 €, e incluso mientras transportaba a un paciente en su interior.
Ocurrido en Ibiza, el caso ha abierto un intenso debate sobre hasta dónde llegan las competencias de la Guardia Civil de Tráfico. ¿Qué obligaciones administrativas deben cumplir las ambulancias? En determinadas situaciones, ¿el exceso de celo puede acabar perjudicando directamente al ciudadano que necesita asistencia sanitaria?
7Una lección para el futuro
Desde el Ib-Salut esperan que el recurso prospere y la sanción quede sin efecto. Mientras, el debate sigue abierto. La Guardia Civil cumple una labor esencial en la carretera. Sin embargo, este caso demuestra que la aplicación estricta de la normativa debe ir acompañada de sentido común, sobre todo cuando está en juego un servicio tan sensible como el transporte sanitario.
Esta ‘receta’ de 4.000 € a una ambulancia en pleno servicio ha puesto sobre la mesa una realidad incómoda: la ley permite a la Guardia Civil poder sancionar, pero también obliga a interpretar correctamente las excepciones. Y cuando hablamos de ambulancias, pacientes y atención sanitaria, el margen de error debería ser, sencillamente, cero.


