Guantes obligatorios moto: Italia estudia exigirlos junto a la protección de espalda

La reforma del Código de Circulación italiano se limitaría a autopistas y vías extraurbanas, y la sanción recaería siempre sobre el conductor. En España los guantes son obligatorios en el interurbano desde el 1 de octubre.

Los guantes obligatorios en moto han dejado de ser un debate exclusivamente español. Italia estudia exigirlos, junto a la protección de espalda, en autopistas y vías extraurbanas, y la medida alcanzaría tanto al conductor como al pasajero.

La reforma del Código de Circulación italiano sigue pendiente de la disposición del Ministerio de Infraestructuras y Transportes, así que las dos preguntas que de verdad importan —qué se considera una protección de espalda válida y qué homologación deben cumplir los guantes— aún no tienen respuesta oficial. De eso depende que la norma sea aplicable o un brindis al sol.

Qué exige exactamente la reforma italiana

El ámbito es lo primero que llama la atención. La obligación se quedaría en autopistas y carreteras extraurbanas, no en toda la red, un esquema más acotado que el de otros países europeos que deja fuera el uso urbano. Y el uso urbano es, precisamente, donde se concentra la mayoría de los desplazamientos diarios en moto.

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El punto más discutido es la espalda. El texto no habla de ‘espaldera’, sino de protecciones adecuadas para la espalda, y la diferencia no es cosmética: cabe una pieza integrada en la chaqueta, una protección independiente con arnés o cualquier otra solución homologada. La redacción final del ministerio decidirá el alcance real.

Con los guantes ocurre algo parecido. La reforma los exige homologados, pero el nudo está en qué certificado se pide y cómo se controla en carretera. En Europa, la referencia técnica habitual para guantes de motorista es la norma EN 13594, con niveles distintos de protección en nudillos y palma; para las protecciones de espalda, el estándar que se maneja es la EN 1621-2.

Lo que Italia no incluiría, por ahora, es la obligación de calzado cerrado. España sí lo ha hecho. Cada país está cerrando su propio puzzle.

Una norma que obliga a llevar protección de espalda sin definir qué protección es no protege a nadie: solo traslada la incertidumbre al motorista.

España ya lo exige desde el 1 de octubre

Aquí la comparación es obligada. España modificó su Reglamento General de Circulación y, desde el 1 de octubre de 2026, exige calzado cerrado para conductor y pasajero y guantes en los trayectos interurbanos. Hace menos de tres semanas que la norma está en vigor, así que muchos motoristas todavía no han interiorizado el cambio.

El enfoque es distinto al italiano. El texto español dejó fuera la protección de espalda —se debatió, junto al airbag, y no entró en el redactado final—, mientras que el italiano la coloca en el centro. Y al contrario: Italia no toca el calzado cerrado y España lo exige. La web oficial de la DGT recoge el marco vigente.

Para el motorista que viaje a Italia, la lectura práctica es sencilla: con guantes certificados y protección de espalda cumples en los dos países. Si tu equipo es una chaqueta de verano con protecciones blandas y guantes de ciudad sin certificar, toca pasar por caja.

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Quién paga la multa si el pasajero va mal equipado

La sanción recae siempre sobre el conductor, también cuando quien incumple es el acompañante. Es el detalle con más consecuencias de toda la reforma y el que menos se ha contado: tú respondes del equipo de quien va detrás.

Traducido a la rutina de cada domingo: antes de arrancar, revisa que el pasajero lleve guantes homologados y la espalda cubierta si vais a circular por vías donde aplique. No es cortesía, es responsabilidad administrativa. El decreto que concrete las homologaciones y los controles saldrá del Ministerio de Infraestructuras y Transportes italiano, y no hay fecha cerrada para su publicación.

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Obligar sin definir: el riesgo de una norma inaplicable

En seguridad vial hay un patrón que se repite. Las obligaciones de equipamiento funcionan cuando el producto es fácil de identificar y de comprobar. El casco lo es: lleva su etiqueta ECE 22-06, se ve y se toca en un control. La protección de espalda no lo es tanto, porque un agente no puede saber a simple vista si la pieza que llevas bajo la chaqueta cumple la EN 1621-2 de nivel 2 o si es un trozo de espuma.

Ese mismo problema estuvo sobre la mesa en España cuando se discutieron la espaldera y el airbag en la última actualización del reglamento. Se quedaron fuera, y la razón no fue solo económica: definir qué vale y cómo se verifica era el nudo. Italia se enfrenta ahora a lo mismo, con una diferencia notable —ha decidido nombrar la espalda en el texto— y con el mismo riesgo de quedarse a medio camino.

Mi lectura, sin adornos: obligar sin definir la protección es el atajo hacia una norma inaplicable. Si el decreto acaba exigiendo una homologación concreta y visible, con marcado y nivel, la norma tendrá sentido y empujará al mercado hacia productos decentes. Si se queda en ‘protección adecuada’, tendremos una norma que nadie sabrá cómo sancionar. De momento, el calendario legislativo italiano no permite hablar de plazos cortos.

Mientras tanto, la recomendación no cambia porque cambie la ley. Guantes certificados, protección de espalda real y calzado cerrado. Si la norma llega, ya irás legal. Si no llega, habrás invertido en tus manos y en tu columna, que es justo donde se paga cualquier error.

Tu Mecánico de Confianza

  • Base legal: en Italia, la exigencia está pendiente de la disposición ministerial; en España, la reforma del Reglamento General de Circulación está en vigor desde el 1 de octubre de 2026.
  • Cómo saber si tus guantes están homologados: busca el marcado EN 13594 en la etiqueta interior o en el puño. Si no aparece, no están certificados por muy bien que aguanten el uso.
  • Protección de espalda: las piezas certificadas llevan el marcado EN 1621-2 y su nivel (1 o 2). Un bolsillo con espuma blanda no es una protección, es relleno.
  • Precio de referencia: hay guantes certificados por debajo de los 100 euros y espalderas homologadas por menos de 80. Menos que muchas multas y bastante menos que una tarde de urgencias.
  • Revisión en casa: si la protección va integrada en la chaqueta, comprueba que se puede extraer y revisa la espuma cada dos temporadas; el sudor y el sol la degradan.