La baliza V16 nació con el objetivo de mejorar la seguridad vial y evitar que los conductores tengan que jugarse la vida al bajar del coche para colocar los tradicionales triángulos de emergencia. Pero lo que se presentó como un avance tecnológico clave para reducir atropellos en carretera ha abierto un debate sobre privacidad, seguridad y posibles usos indebidos ya perseguidos por la Guardia Civil.
La Benemérita teme la información que genera. Aunque reconoce la utilidad del sistema para coordinar emergencias, también alerta de un creciente riesgo: la geolocalización en tiempo real de los vehículos averiados puede convertirse en un imán para las conocidas como grúas pirata. Y, en el peor de los casos, para delincuentes organizados que buscan víctimas vulnerables en carretera.
3Así actúan las conocidas grúas pirata
Las grúas pirata no son un fenómeno nuevo. Llevan años operando en momentos clave, como la operación salida de verano, los puentes festivos o los episodios de nieve y lluvias intensas. Su modus operandi es sencillo: detectan un vehículo parado, se adelantan a la asistencia oficial y ofrecen ayuda inmediata al conductor, que suele aceptar por desconocimiento o nerviosismo.
Una vez cargado el coche, lo trasladan a un taller cercano y ahí llega la sorpresa. El afectado se encuentra con una factura por un servicio que no ha solicitado y que, en muchos casos, no cubre su seguro. La Guardia Civil recuerda que estas prácticas rozan la estafa y suelen dejar al conductor en un limbo legal difícil de resolver, especialmente cuando necesita el vehículo con urgencia.








