El invierno no solo pone a prueba la paciencia de los conductores; también exprime al máximo la mecánica del coche. Las bajas temperaturas, la humedad, las heladas y los trayectos cortos dibujan el escenario perfecto para que aparezcan averías que, en muchos casos, podrían haberse evitado con una revisión a tiempo. Quien mejor conoce esta realidad es Javier, conductor de grúa desde hace más de tres décadas, que cada temporada fría repite el mismo diagnóstico: la batería sigue siendo la gran protagonista de las asistencias en carretera.
Los datos lo confirman. Más del 40% de los avisos que reciben los servicios de asistencia en invierno están relacionados con fallos en el sistema de arranque, y en la mayoría de los casos el origen está en una batería descargada o en mal estado. Lo llamativo es que se trata de una pieza que, bien cuidada, puede durar muchos años y evitar al conductor no solo quedarse tirado, sino también el coste de una intervención de emergencia y el estrés que supone llamar a la grua en el peor momento.
5Cómo evitar quedarte tirado este invierno
La prevención es la mejor aliada para no necesitar la grúa. Revisar la batería antes de la llegada del frío es el primer paso, especialmente si tiene más de tres años. Comprobar la presión y el estado de los neumáticos, verificar el nivel y la protección anticongelante de los líquidos y asegurarse de que el sistema de carga funciona correctamente son operaciones sencillas que pueden evitar un disgusto.
También es recomendable, como recomienda la DGT, planificar los desplazamientos en episodios de meteorología adversa y llevar en el coche elementos básicos como una linterna, una manta o cadenas si se circula por zonas con riesgo de nieve. Son pequeños gestos que marcan la diferencia cuando las condiciones se complican.


