Conducir por España es, para muchos, una experiencia contradictoria. Tenemos una de las redes de carreteras más extensas de Europa, pero también una sensación cada vez más extendida de abandono, baches inesperados y obras eternas. El conductor medio se pregunta, con razón, qué está pasando con el Gobierno y el mantenimiento de las vías por las que circula a diario.
En este contexto, resulta inevitable mirar al Ejecutivo y preguntarse cómo están gestionando los de Pedro Sánchez los recursos destinados a conservar el asfalto, la señalización y la seguridad vial. Porque el dinero, existir, existe. Las partidas presupuestarias están ahí, los anuncios oficiales también… pero la percepción de los usuarios en la calle es muy distinta.
4El mantenimiento invisible que no se valora
No obstante, no todo es negativo, y conviene decirlo. Gran parte del dinero que el Gobierno destina a carreteras va a trabajos que el conductor no siempre puede percibir: refuerzos estructurales, drenajes, taludes, viaductos o sistemas de contención. Son actuaciones clave para la seguridad, pero poco visibles.
El problema es de comunicación y de prioridades. Cuando lo visible —el asfalto por el que rodamos— presenta deficiencias claras, cuesta aceptar que el Gobierno se haya gastado tanto dinero en algo que «no se nota». El Ejecutivo tiene por delante un reto importante: explicar mejor en qué se gasta cada euro y equilibrar las inversiones.








