Conducir por España es, para muchos, una experiencia contradictoria. Tenemos una de las redes de carreteras más extensas de Europa, pero también una sensación cada vez más extendida de abandono, baches inesperados y obras eternas. El conductor medio se pregunta, con razón, qué está pasando con el Gobierno y el mantenimiento de las vías por las que circula a diario.
En este contexto, resulta inevitable mirar al Ejecutivo y preguntarse cómo están gestionando los de Pedro Sánchez los recursos destinados a conservar el asfalto, la señalización y la seguridad vial. Porque el dinero, existir, existe. Las partidas presupuestarias están ahí, los anuncios oficiales también… pero la percepción de los usuarios en la calle es muy distinta.
3Obras interminables y cortes mal planificados
Otro de los grandes reproches habituales a nuestros políticos es la duración de las obras. Algunos conductores pasan durante meses, incluso años, por el mismo tramo en obras sin apreciar avances claros. Señales provisionales, carriles estrechos y límites de velocidad que parecen permanentes.
Una situación que alimenta la percepción de despilfarro. El Gobierno anuncia inversiones millonarias, pero el ciudadano ve carreteras levantadas durante demasiado tiempo y resultados que no siempre son los deseados ni justifican la espera. Una mejor planificación y ejecución reduciría costes y mejoraría la imagen del gasto público.








