Las gasolineras low cost tienen precios por debajo de la media y si repostas en una de ellas, te puedes ahorrar entre 5 y 20 céntimos por litro. La razón es que tienen un modelo de negocio de bajo coste: combustible sin aditivos, estaciones de servicio sin personal y la ausencia de otros servicios extra, como restaurantes o tiendas. Es lo que les permite ajustar esos precios y ofrecer gasolina y diésel más económicos que en una cadena premium.
Pero el margen de beneficio puede reducirse algo más para Ballenoil, Plenergy y el resto de cadenas low cost del mercado, porque van a tener que ofrecer dos servicios de forma totalmente gratuita. Y todas las gasolineras baratas (y el resto) lo tienen que cumplir sí o sí.
1El boom de las gasolineras de autoservicio en España
En España, ahora mismo hay alrededor de 12.500 gasolineras y más de la mitad funcionan en régimen de autoservicio, según datos del sector. Al final, la estrategia de reducir el personal y simplificar su funcionamiento hace que puedan bajar sus precios con respecto a una estación tradicional.
Ese ahorro ha cambiado también muchos hábitos. Los conductores ya están acostumbrados a aparcar frente al surtidor, coger la manguera, pagar y marcharse. Sin cruzarse la mayoría de veces con ningún trabajador. El problema es que esa lógica no se aplica a todas las estaciones.
En las gasolineras atendidas, donde hay personal que se encarga del suministro, no está permitido que el cliente manipule el surtidor. Así que hacerlo puede estar castigado con 100 euros al tratarse de una infracción leve relacionada con la seguridad vial.
Las de autoservicio, en cambio, sí que están diseñadas para que el conductor haga el repostaje por su cuenta, sin necesidad de que haya un trabajador por medio. Eso sí, para poder operar legalmente como autoservicio, una gasolinera debe cumplir algunos requisitos.







