El precio del combustible vuelve a colocarse en el centro de la conversación de millones de conductores españoles. Cuando parecía que la volatilidad de los últimos años empezaba a dar un respiro, nuevas señales procedentes del propio sector alertan de un posible encarecimiento que podría llevar, de nuevo, al temido umbral de los 2 €/litro. Y esta vez no es una previsión lejana, es un aviso que llega desde el mostrador de una gasolinera.
Roberto trabaja desde hace más de una década en una gasolinera low cost del área metropolitana de Madrid. Acostumbrado a ver cómo suben y bajan los precios casi a diario, asegura que el mensaje que les ha llegado en las últimas semanas desde los proveedores es claro: el combustible se está encareciendo y el litro podría alcanzar los dos euros «antes de lo que muchos piensan».
1El día a día en una gasolinera low cost
Trabajar en una gasolinera low cost implica estar muy pendiente del precio. Aquí la gente viene por céntimos», explica Roberto; «cinco o seis céntimos arriba o abajo pueden hacer que un conductor se dé la vuelta y se vaya a otra gasolinera. Esa sensibilidad extrema en los importes convierte a estos establecimientos en un termómetro muy preciso del mercado.
Los empleados de las estaciones de servicio reciben actualizaciones constantes. No solo para cambiar los precios en los paneles exteriores, también les llegan comunicaciones internas sobre previsiones y márgenes. «No solemos saberlo con semanas de antelación, pero cuando nos avisan de una tendencia clara, normalmente se cumple«, asegura Roberto. Y en este caso, el mensaje es de subida sostenida.







