Hace algo más de una semana que el gobierno aprobó el descuento a los precios de la gasolina y el diésel para contener la crisis energética a consecuencia de la guerra en Oriente Medio. Aunque la bajada en el surtidor no está siendo tan evidente como los consumidores esperaban.
Lo que debería ser un alivio se ha quedado en una sensación a medio camino entre el «algo es algo» y el «esto no era lo que nos dijeron». La bonificación del gobierno sigue ahí, pero los precios siguen al alza, por encima de los que teníamos antes de que explotara el conflicto.
3¿La ayuda del gobierno se puede quedar corta?
Los profesionales apuntan precisamente a que el descuento actúa sobre la parte fiscal del precio, pero no controla el coste base del carburante, y ahí está la incertidumbre. Si el mercado sigue al alza, como ha ocurrido en las últimas semanas, es posible que el efecto de la medida que ha aprobado el ejecutivo se diluya en poco tiempo.
«Esto va a durar poco. Es como una limosna. Hoy se nota un poco, pero en cuanto vuelva a subir, desaparece«, explica esta gasolinera.
De momento, el gobierno ha optado por reforzar la vigilancia sobre las estaciones de servicio. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CMC) ejercerá un mayor control sobre la evolución de los precios, así que las refinerías, petroleras y gasolineras deberán reportar sus cifras de compra y venta con cierta regularidad.
Así, podrán detectar posibles abusos o movimientos no justificados. Y si los hay, el gobierno ya ha avanzado sanciones de hasta 6 millones de euros.


