Hace algo más de una semana que el gobierno aprobó el descuento a los precios de la gasolina y el diésel para contener la crisis energética a consecuencia de la guerra en Oriente Medio. Aunque la bajada en el surtidor no está siendo tan evidente como los consumidores esperaban.
Lo que debería ser un alivio se ha quedado en una sensación a medio camino entre el «algo es algo» y el «esto no era lo que nos dijeron». La bonificación del gobierno sigue ahí, pero los precios siguen al alza, por encima de los que teníamos antes de que explotara el conflicto.
2Tensión en las gasolineras y desconcierto entre los conductores
Los días previos a la entrada en vigor de la norma del gobierno tampoco ayudaron, pues muchas estaciones vivieron jornadas complicadas. Hay conductores que daban por hecho que el descuento ya estaba activo y no entendían por qué no se aplicaba.
«Nos tocó aguantar bastantes quejas. Algunos se enfadaban de verdad, como si dependiera de nosotros. Hay mucha desinformación y eso se nota», explica María.
Ahora el ambiente es algo más favorable y ya no hay tanta calma, pero sí cierta decepción por las expectativas. De hecho, el gobierno aprobó una bonificación directa hace cuatro años cuando explotó la guerra en Ucrania, pero ahora han preferido aplicar el descuento a través de los impuestos.


