La eterna duda sobre si la gasolina barata es realmente de fiar vuelve a escena, pero esta vez con una respuesta contundente. La OCU ha llevado a cabo uno de los análisis más exhaustivos de los últimos años para comprobar si las estaciones de servicio low-cost ofrecen combustible comparable al de las grandes cadenas. El resultado es claro: sí, la gasolina barata es tan buena como las demás.
En el estudio se han analizado 80 muestras de gasolina y gasóleo procedentes de estaciones de servicio de todo tipo: grandes nombres, redes medianas, low-cost e incluso gasolineras de hipermercado. Todo bajo parámetros oficiales de calidad, pruebas de laboratorio y estándares europeos. Y el veredicto no deja lugar a dudas: repostar gasolina barata no solo es seguro, sino que también puede suponer un ahorro importante a final de año sin sacrificar calidad.
1Las diferencias de precio en el mercado de combustibles
El mercado español de carburantes supera las 12.600 estaciones de servicio, dominado por grandes cadenas como Repsol, Moeve, BP o Galp. Sus precios suelen marcar la referencia del país, pero cada vez tienen más competencia: las low-cost y las gasolineras de hipermercado, que se han convertido en auténticos imanes para quienes buscan gasolina barata.
La diferencia de precios no es menor: entre 10 y 20 céntimos por litro según el tipo de estación. En un depósito de 70 litros, ello se traduce en ahorros que pueden superar los 10 € por repostaje. Para un conductor habitual, esto puede suponer entre 300 y 500 € al año. La gran pregunta es: ¿merece la pena este ahorro? Pues según la OCU, claramente sí.








