Garantía de piezas de desguace: la ley obliga a certificado del CAT y dos años para reclamar

La ley distingue entre comprar en un centro autorizado y comprar a un particular: en el primer caso la responsabilidad llega a tres años, con un mínimo de doce meses si se pacta por escrito. Guardar la factura y el certificado del CAT decide si la reclamación prospera.

La garantía de piezas de desguace arranca en 12 meses y puede llegar a tres años. La ley exige además un certificado del Centro Autorizado de Tratamiento (CAT) y hace responsable al vendedor de lo que te entrega.

Ese documento acredita que la pieza se ha preparado para reutilizarse y que conserva unas condiciones mínimas de seguridad. Lo emite el propio CAT y puede entregarse integrado en la factura. Como recuerda el análisis del RACE sobre la garantía de los recambios reutilizados, sin él la pieza no debería haber salido de un desguace autorizado.

Qué es un CAT y por qué su certificado lo cambia todo

Un CAT es un Centro Autorizado de Tratamiento: la instalación donde se desmonta un vehículo al final de su vida útil. Solo estos centros pueden preparar componentes para reutilizarlos, y solo después de comprobar que la pieza conserva su funcionalidad y su seguridad.

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El desgaste razonable es aceptable en un recambio de segunda mano. Lo que no se admite es vender como funcional un componente con piezas esenciales ausentes o con daños que no admitan reparación.

Sin factura y sin el certificado del CAT no hay garantía que valga: son los dos papeles que convierten una queja en una reclamación con recorrido.

Checklist rápida

#Qué revisarDetalle clave
1Factura y certificado del CATAcreditan la fecha de entrega y el origen de la pieza, aunque el certificado venga impreso en la propia factura.
2Estado real de la piezaEl desgaste razonable es legal; lo que no se admite es que el recambio no cumpla lo que se te dijo al venderlo.
3Plazo pactado por escritoSi aceptas menos de tres años, que conste: nunca puede quedar por debajo de 12 meses.

Cuánto tiempo responde el vendedor y qué cambia si compras a un particular

En el régimen general, el vendedor responde tres años desde la entrega, según el artículo 120 del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Al tratarse de un producto usado, las partes pueden pactar un periodo menor, nunca por debajo de 12 meses. El reloj empieza el día de la entrega que acredita la factura o el albarán.

La cosa cambia en una compra entre particulares: no hay garantía legal de consumo y el margen se reduce a los seis meses del Código Civil para reclamar por un defecto oculto que ya existiera al vender la pieza y que impida su uso normal.

La garantía no exige que el recambio esté como nuevo. Exige tres cosas:

  • Que sea conforme con lo que compraste y con la información que te dieron.
  • Que funcione para el uso previsto.
  • Que presente las características razonables en un producto de segunda mano.

Si falla alguna, el primer paso es pedir la reparación o la sustitución. Solo si esa vía no es posible o resulta desproporcionada procede una reducción del precio o la resolución del contrato.

Cómo reclamar si la pieza falla después de montarla

El error más caro es desmontar por cuenta propia. Antes de tocar nada, deja constancia del fallo con fotos, fechas y diagnóstico: cuanta mejor documentación, más fácil es demostrar qué pasó.

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  • Guarda factura y certificado. Acreditan cuándo recibiste la pieza y de dónde salió.
  • Pide un informe escrito al taller. Debe identificar la pieza y valorar si el fallo viene del componente o del montaje.
  • Reclama al vendedor por un canal que deje rastro de la fecha y del contenido.
  • Acude a Consumo. Oficina municipal u organismo autonómico; el Sistema Arbitral es gratuito si la empresa está adherida.

El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 recomienda ese orden: reunir pruebas, contactar con el vendedor, presentar reclamación formal y, después, acudir al organismo de consumo. Los plazos corren.

La letra pequeña: quién paga la mano de obra del segundo montaje

Aquí está la parte que casi nadie consulta. La normativa incluye entre los gastos para poner la pieza en conformidad los de transporte, materiales y mano de obra. Si el recambio se instaló bien antes de detectarse el defecto, la reparación cubre también su retirada y el montaje del nuevo.

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En la práctica eso pesa. Según las tarifas medias del sector, montar un componente en un taller cuesta entre 50 y 200 euros de mano de obra según la pieza y el modelo, y en frenos o suspensión sube bastante más. El ahorro real se calcula con el montaje incluido.

Ojo también con la ITV: montar una pieza usada no es ilegal ni supone un defecto por sí mismo, pero la inspección valora el estado real del sistema. Un disco de freno al límite o una rótula con holgura son defecto grave y te obligan a repetir la inspección. Y si el fallo viene de un montaje incorrecto, la responsabilidad deja de estar del lado del vendedor.

Por eso conviene separar escenarios. Si la pieza es de frenos, dirección, suspensión o airbag, acude a un profesional: ahí no hay margen para el bricolaje. Si es carrocería o un elevalunas, el montaje puede hacerse en casa si tienes claro el procedimiento. Antes de comprar, pide el certificado y aclara por escrito el plazo.

🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento

  • Lo que debes revisar: que la pieza venga de un CAT con su certificado y que el plazo de garantía conste por escrito.
  • Cómo hacerlo: pide factura y certificado al comprar; el montaje en frenos, dirección, suspensión o airbag requiere un profesional.
  • Cuánto cuesta: entre 50 y 200 euros de mano de obra según la pieza, un gasto que la garantía cubre cuando el fallo es del componente.