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El líquido de frenos que todos olvidan: por qué puede fallar tu ABS si no lo cambias

Un mantenimiento sencillo que muchos conductores pasan por alto. El líquido de frenos se degrada con el tiempo aunque el coche no circule. Y su mal estado puede afectar directamente al funcionamiento del ABS.

Hay elementos del coche que pasan completamente desapercibidos hasta que dejan de funcionar. Ocurre con el aceite de la caja de cambios, con los amortiguadores… y, sobre todo, con el líquido de frenos. Este fluido hidráulico es el encargado de transmitir la fuerza que ejercemos sobre el pedal para detener el vehículo, y sin él el sistema simplemente no respondería. Sin embargo, sigue siendo uno de los grandes olvidados del mantenimiento periódico.

El problema es que no cambiarlo a tiempo no solo afecta a la capacidad de frenada, sino que puede provocar averías costosas en componentes tan sensibles como el ABS. Y aquí es donde entran en juego la seguridad y el dinero: unos frenos en mal estado aumentan la distancia de detención y un módulo ABS dañado puede costar cientos o incluso miles de euros. Cuidar este fluido no es una recomendación menor, sino una cuestión clave.

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Cómo afecta al funcionamiento del ABS

Fuente: iStock

El ABS es un sistema que regula la presión de frenado en cada rueda para evitar el bloqueo. Para ello necesita que el líquido circule con precisión por un complejo conjunto de electroválvulas y conductos. Cuando el fluido está contaminado o contiene humedad, esa circulación deja de ser óptima.

La presencia de agua en el circuito favorece la corrosión interna del módulo hidráulico del ABS. Con el tiempo pueden aparecer fallos en las válvulas, en la bomba o en los sensores de presión. El resultado suele ser el encendido del testigo en el cuadro y la pérdida de la función antibloqueo, lo que compromete la estabilidad del vehículo en frenadas de emergencia.