Los frenos son uno de los elementos de seguridad más importantes de cualquier vehículo y, paradójicamente, también uno de los más olvidados hasta que aparece el problema. En 2026, la ITV es más precisa y la normativa ha evolucionado para adaptarse a las nuevas exigencias en seguridad y control de emisiones. Circular con los frenos desgastados no solo pone en riesgo tu vida, sino que además puede convertirse en motivo de inspección desfavorable.
La entrada en vigor de los nuevos procedimientos de inspección y la futura normativa Euro 7 refuerzan el foco sobre componentes que antes pasaban más desapercibidos. El desgaste de los frenos ya no es solo una cuestión mecánica, ahora también tiene implicaciones medioambientales y legales. Por eso, conviene saber detectar a tiempo las señales de alerta antes de acudir a la ITV.
3¿Cómo detecta la ITV unos frenos en mal estado?
Durante la inspección, el coche se somete a una prueba en el banco de frenado. En ella se mide la fuerza que ejercen los frenos en cada rueda y se comparan los resultados. Si hay grandes diferencias entre el lado izquierdo y derecho, o entre ejes, el sistema se considera defectuoso.
Los inspectores también realizan una comprobación visual. Discos excesivamente rayados, pastillas con poco material o fugas de líquido de frenos son motivos claros de defecto. En 2026, con criterios más homogéneos, estos fallos ya no pasan por alto, especialmente en vehículos modernos equipados con ABS y sistemas de ayuda a la frenada.








