Cuando allá por el año 2020 la firma del óvalo azul lanzó al mercado su electrizante Ford Mustang Mach-E, no faltaron críticas de todo tipo, comenzando por cómo podía un icono americano de la talla del Mustang reemplazar el rugido del icónico V8 por el silencio de una mecánica ‘a pilas’. Aunque han pasado seis años desde aquel día, el debate sigue vivo por mucho que su ‘pony car’ eléctrico haya demostrado su fiabilidad. Y sino que se lo digan a David Blenkle.
Aunque el Ford Mustang Mach-E nunca ha llegado a superar al Tesla Model Y a la hora de hablar de ventas globales, pero hubo meses —justo antes de que expiraran ciertos incentivos fiscales en Estados Unidos— en los que el Mustang Mach-E vendió más unidades que el Mustang de combustión tradicional. Eso ya dice mucho.
Este Ford Mustang Mach-E acumula más de 300.000 millas sin incidencias

Entre los miles de propietarios que conducen uno de estos ‘pony car’ eléctricos al otro lado del océano, pocos lo han exprimido como el mencionado David Blenkle. Este conductor de Santa Cruz (California) compró su Ford Mustang Mach-E Premium con batería de autonomía extendida a finales de junio de 2022, en pleno pico de escasez de chips: esperó nueve meses para conseguir uno disponible en Monterey. Desde entonces, lo convirtió en su herramienta de trabajo principal con un servicio privado de transporte. El resultado son más de 316.000 millas (508.500 kilómetros) que ha cubierto en menos de cuatro años, más de 7.000 pasajeros transportados y una historia que desafía muchos prejuicios sobre los vehículos eléctricos.
Blenkle ya celebró en julio de 2025 que su coche superara las 250.000 millas (403.000 kilómetros). Esta semana, en una entrevista con Forbes, actualizó el dato con una sorprendente declaración: ‘la batería original solo ha perdido un 8 % de su capacidad’. Eso deja componente vital para el Ford Mustang Mach-E con un 92 % de salud, y una autonomía real cercana a las 300 millas (483 kilómetros) con una carga completa. Para ponerlo en perspectiva, la mayoría de vehículos eléctricos con más de 400.000 kilómetros conservan en el mejor de los casos alrededor del 80 % según datos de Recurrent (firma especializada en análisis de baterías eléctricas). Aunque también es cierto que unos buenos hábitos ayudan.
Conserva la batería original… Y también las pastillas de freno

¿Y en cuanto al mantenimiento? Prácticamente nulo en comparación con un coche de combustión equivalente. Blenkle ha cambiado seis juegos de neumáticos, siete filtros de habitáculo y ha hecho más de veinte revisiones rutinarias cada 10.000 millas (16.000 kilómetros). Sorprendentemente, no ha necesitado ninguna reparación importante, y las pastillas de freno originales siguen en su sitio gracias a la frenada regenerativa, que reduce el desgaste incluso en un SUV pesado y con un uso intensivo diario. Conduce casi siempre en modo Whisper (el más eficiente), y lava el coche cuatro veces por semana para mantenerlo impecable.
Los hábitos de carga son clave para conseguir esta longevidad. Blenkle limita la carga diaria al 90 % (recomendación de la propia firma americana y la mayoría de fabricantes para minimizar el estrés en las celdas), evita bajar del 20 % y hace la mayor parte de esas cargas en casa con un cargador de Nivel 2 por la noche (aprovechando tarifas económicas, similar a lo que se hace en España con planes valle). Cuando trabaja, recurre a Electrify America o, con un adaptador, a la red Supercharger de Tesla si hace falta. Nada de abusar de la carga rápida de forma habitual.
Unos buenos hábitos ayudan a estirar la vida del Ford Mustang Mach-E

Esta experiencia real refuerza lo que Ford defiende: sus baterías están diseñadas para durar al menos 10 años con un 90 % de capacidad a los 160.000 kilómetros. La garantía cubre 8 años o 160.000 kilómetros, pero casos como el de Blenkle demuestran que puede ir mucho más allá. En España, donde el Ford Mustang Mach-E mantiene ventas sólidas en el segmento SUV eléctrico premium, historias así ayudan a disipar dudas para clientes autónomos, de flotas o conductores que realizan un alto número de kilómetros: el vehículo eléctrico no solo ahorra en combustible, sino también en visitas al taller.

