Un Ford Model A todoterreno de 1928 completó el circuito off-road que Ram montó en la feria estatal de Oklahoma, después de que una pick-up moderna se quedara atascada en el mismo recorrido.
La escena se registró el pasado mes de septiembre, en el recinto ferial donde se celebra la cita anual del estado. **Ram**, la división de pick-ups del grupo Stellantis, había montado un **circuito de demostración** con montones de tierra para que los visitantes comprobaran sobre el terreno de qué son capaces sus modelos recién llegados al concesionario. La puesta en escena era sencilla y controlada: ni barro profundo, ni rampas imposibles, ni trialeras de las que rompen transmisiones.
El recorrido consistía en unos badenes de tierra apilada sobre suelo plano, del tipo que cualquier marca instala en una feria para que el público se suba sin miedo y sin supervisión constante. Son trazados pensados para conductores sin experiencia, fáciles de montar en cualquier explanada y con margen suficiente para que nada se dañe. Aun así, un vehículo moderno se quedó clavado en uno de los obstáculos antes de que llegara el turno del clásico.
Fue entonces cuando dejaron pasar al propietario de un **Ford Model A de 1928**. No era una carrocería del Model A montada sobre otro chasis, al estilo de las preparaciones de cine postapocalíptico: el coche parece de serie, con su mecánica original y su altura libre de siempre. Y pasó. Subió los badenes sin dudar, con la suspensión trabajando a la vista, tal y como se espera de un vehículo concebido para lo irregular.
Un coche fabricado cuando el asfalto era un lujo superó el obstáculo que debía ensalzar la ingeniería de 2026, y lo hizo sin ayudas electrónicas ni modo de conducción específico.
La explicación tiene más de historia que de milagro. El Ford Model A llegó al mercado a finales de los años veinte, cuando el pavimento no estaba garantizado ni siquiera en un país que ya producía coches por millones. Fuera de las grandes ciudades, los caminos eran de tierra, piedra suelta y surcos profundos. Un vehículo pensado para eso no necesita electrónica para defenderse en un montón de arena.
Por qué un coche de 98 años se mueve bien en lo irregular

Hay tres razones técnicas que explican lo que se vio en Oklahoma, y ninguna tiene que ver con la suerte.
- Peso contenido: sin pantallas, sin aislantes acústicos ni motores auxiliares, el conjunto pesa una fracción de lo que pesa una pick-up actual, y eso se nota en cada apoyo sobre el terreno.
- Altura libre y neumáticos estrechos: las ruedas altas y finas de la época se clavan en la tierra en lugar de flotar sobre ella, algo que en arena y grava suelta marca diferencias.
- Ejes rígidos y mecánica simple: la suspensión trabaja con recorrido suficiente y con piezas fáciles de reparar, sin sensores que puedan cortar la tracción en el peor momento.
Conviene añadir un detalle que redondea la ironía: la marca del óvalo también fabricó camionetas de trabajo sobre una versión modificada del chasis del Model A. Es decir, el fabricante que hoy discute capacidades todoterreno con sus rivales ya vendía vehículos utilitarios con esa base hace casi un siglo.
Eso sí, no conviene exagerar el resultado. Una pick-up actual remolca, carga y acelera en condiciones que el Model A ni imagina, y en barro profundo o en piedra grande la comparación se rompe sola. Lo llamativo no es que el clásico ganara una prueba, sino que pueda mencionarse en la misma frase que un vehículo de 2026.
Del vídeo de Oklahoma al mercado español: lo que dice de la afición
El episodio tiene poco de ensayo técnico y mucho de símbolo, pero apunta a algo real del sector: la capacidad off-road se ha convertido en un argumento de venta masivo justo cuando la mayoría de esos vehículos no pisará nunca un camino sin asfaltar. Las marcas construyen identidad sobre el barro y luego entregan coches que viven en garajes de ciudad.
En España ese debate llega con matices propios. El pick-up sigue siendo un vehículo de nicho, lastrado por un tratamiento fiscal poco amable para el particular y por límites de velocidad específicos en autovía cuando se homologa como vehículo de carga. El hueco que deja lo ocupan los SUV, que han absorbido la estética todoterreno sin la estructura ni la altura real. Por eso el vídeo de Oklahoma funciona tan bien como espejo: aquí también se vende más imagen de campo que capacidad de campo.
La otra lectura es la del patrimonio. El parque de vehículos históricos crece en España año tras año, y episodios así alimentan el interés por mecánicas sencillas, reparables y sin dependencia de software. Un coche que arranca con una batería de seis voltios y se repara con dos llaves resulta casi subversivo en una década de actualizaciones remotas.
El calendario, además, acompaña. Las ferias estatales estadounidenses ya preparan sus ediciones de 2027 con circuitos de demostración parecidos, y en España el tramo final del año concentra las últimas concentraciones y salones dedicados al clásico popular antes de que arranque la temporada de primavera. Habrá más fotos como esta, y probablemente más marcas mirando de reojo al coche que les aguó la demostración.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 98 años separan al Ford Model A del circuito para el que fue invitado, y aun así completó los badenes que una pick-up moderna no superó.
- Consejo práctico: si te ofrecen probar un circuito de demostración en una feria del motor, pregunta por la dificultad real del trazado: lo que se monta en una explanada se parece poco a una pista de montaña.
- Así te afecta: en España el pick-up es un nicho fiscal y comercial frente al SUV, así que conviene leer estas demostraciones como lo que son, marketing de capacidad, y valorar la mecánica simple del clásico como lo que es, una escuela de conducción.

