Bruselas abre la puerta a revisar el fin de los coches de combustión en 2035: diésel y gasolina tendrían más plazo

El principio de acuerdo entre PPE, S&D y Renew rebaja la reducción de CO₂ al 87,5% en 2035 frente al 100% vigente. El texto aún debe recibir respaldo formal, pasar por el Parlamento Europeo y negociarse con los Estados miembros.

El fin de los coches de combustión en 2035 deja de ser una línea roja en Bruselas. PPE, S&D y Renew habrían pactado rebajar la reducción de CO₂ de los turismos nuevos del 100% al 87,5%, según las informaciones citadas por Diariomotor.

Qué cambia exactamente en la norma de emisiones

Conviene separar dos cosas. Europa no prohíbe expresamente los motores de combustión: lo que limita son las emisiones de CO₂ de los coches nuevos. El texto vigente es el Reglamento UE 2023/851, que exige una reducción del 100% en 2035 tomando como referencia los niveles de 2021. En la práctica, eso impide comercializar turismos nuevos de gasolina, diésel e híbridos que emitan CO₂ por el escape.

El principio de acuerdo que se negocia en Bruselas rebajaría ese objetivo. la reducción sería del 87,5% frente a 2021, no del 100%. El 7,5% restante se compensaría con acero de bajas emisiones fabricado en Europa. Para las furgonetas, el objetivo de 2035 bajaría al 80%. En 2030 se mantendría el 55% para turismos, pero las furgonetas pasarían del 55% al 35%, con la posibilidad de calcular el cumplimiento con la media de 2029, 2030 y 2031.

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No es la única propuesta sobre la mesa. La Comisión Europea planteó en diciembre de 2025 una rebaja al 90%, compensando el 10% restante con créditos ligados al acero de bajas emisiones, los combustibles sintéticos y los biocombustibles. El 16 de octubre, Emmanuel Macron y Friedrich Merz alcanzaron un entendimiento para quedarse en el 90% sin exigir esa compensación del 10%. A cambio, Alemania respaldaría las exigencias francesas de favorecer los coches fabricados en Europa.

Lo que se negocia no es prohibir los motores, sino cuánto CO₂ puede emitir un coche nuevo; tu coche actual no queda fuera de circulación por esta norma.

El acuerdo tripartito, si se confirma, incluiría además supercréditos para los eléctricos pequeños y asequibles. Determinadas ventas contarían con más peso del real para cumplir los objetivos. También se plantea reconocer como cero emisiones algunos coches alimentados por combustibles renovables. Son señales de que Bruselas quiere dar margen a los fabricantes sin renunciar a que el mercado acabe dominado por el coche eléctrico.

Cómo te afecta si tienes un coche diésel, gasolina o híbrido

Si tienes un diésel, un gasolina o un híbrido, esta norma no te impide seguir circulando. Afecta a la venta de coches nuevos, no a la circulación de los usados. Tu coche podrá seguir en la carretera si pasa la ITV y cumple las reglas locales de tráfico. Otra cosa son las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), que se rigen por normas municipales y por la etiqueta ambiental de la DGT.

El debate europeo tampoco cambia las etiquetas B, C, ECO o 0. Esas etiquetas dependen de la DGT y de las características del vehículo, no de la revisión del objetivo de CO₂ para 2035. Lo que sí puede cambiar es el catálogo de coches nuevos disponibles en los próximos años.

Con un objetivo del 87,5%, los fabricantes tendrían que compensar cada coche de combustión con una proporción muy alta de eléctricos. Los motores térmicos podrían sobrevivir en modelos concretos y volúmenes pequeños, probablemente asociados a híbridos enchufables o a eléctricos de autonomía extendida.

En la práctica, eso significa menos variedad de gasolina, diésel e híbridos convencionales y más presión para que los eléctricos sean asequibles. Los supercréditos para coches pequeños y baratos van en esa dirección. Para el conductor urbano, la clave sigue estando en la etiqueta y en la ordenanza de su ciudad, no en el titular de Bruselas.

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Qué pasa con las ZBE y las etiquetas ambientales

La revisión europea no altera por sí sola el calendario de las ZBE españolas. En España, las zonas de bajas emisiones se rigen por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y por las ordenanzas de cada ayuntamiento. Madrid y Barcelona llevan años aplicando restricciones por etiqueta en sus áreas centrales. Otras ciudades han ido aprobando sus propias normas con calendarios y excepciones diferentes. El resultado es un mapa desigual: lo que vale en una ciudad no vale en la de al lado.

Por eso conviene no confundir los planos. La norma europea decide qué coches nuevos pueden venderse y con qué nivel de emisiones. La ordenanza municipal decide por dónde puedes circular hoy, si necesitas etiqueta, si hay excepciones para residentes o vehículos de trabajo y cuánto cuesta la multa. La revisión de 2035 puede influir en el ritmo de renovación del parque automovilístico, pero no cambia de la noche a la mañana la etiqueta que llevas en el parabrisas.

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El siguiente hito está en el Parlamento Europeo y en los Gobiernos de los Estados miembros. El acuerdo necesita respaldo formal de los grupos, tramitación parlamentaria y negociación con los Veintisiete. Hasta que ese proceso termine, la referencia legal sigue siendo la reducción del 100% en 2035. Y aunque se rebaje al 87,5%, los fabricantes tendrán difícil mantener una gama amplia de combustión. La transición será más lenta, pero la dirección sigue siendo la misma.