Algunos coches pasan a la historia por su diseño, otros por sus prestaciones y otros por las hazañas —o desventuras— de sus propietarios. En la del motor, el Ferrari Testarossa ocupa un lugar privilegiado por méritos propios: icono absoluto de los años 80, símbolo de exceso, potencia y éxito, es uno de los más reconocibles jamás fabricados. Sin embargo, existe un Testarossa concreto que ha alcanzado la inmortalidad por un motivo muy distinto a sus 12 cilindros o sus inconfundibles branquias laterales.
Este Ferrari no se hizo famoso por ganar carreras ni por aparecer en una película: lo fue por protagonizar la multa de tráfico mas cara de la historia. La descomunal sanción triplicó el valor del propio coche y le abrió un hueco permanente en el Libro Guinness de los Récords. Un caso real, ocurrido en Suiza, que demuestra que incluso al volante de un Ferrari la ley puede ser implacable.
7El Ferrari convertido en leyenda por algo más que su motor
Hoy, este Ferrari Testarossa forma parte de la historia del automóvil por un motivo insólito. No es el más rápido, ni el más exclusivo, ni el más caro jamás vendido. Pero sí es el Ferrari asociado a la multa de tráfico más alta jamás impuesta, un récord que lo ha convertido en leyenda.
Una historia que demuestra que, por muy icónico que sea un Ferrari, ni siquiera el rugido de un V12 puede silenciar a un radar suizo. A veces, la inmortalidad automovilística no llega por la velocidad… sino por pagarla demasiado cara.








