Algunos coches pasan a la historia por su diseño, otros por sus prestaciones y otros por las hazañas —o desventuras— de sus propietarios. En la del motor, el Ferrari Testarossa ocupa un lugar privilegiado por méritos propios: icono absoluto de los años 80, símbolo de exceso, potencia y éxito, es uno de los más reconocibles jamás fabricados. Sin embargo, existe un Testarossa concreto que ha alcanzado la inmortalidad por un motivo muy distinto a sus 12 cilindros o sus inconfundibles branquias laterales.
Este Ferrari no se hizo famoso por ganar carreras ni por aparecer en una película: lo fue por protagonizar la multa de tráfico mas cara de la historia. La descomunal sanción triplicó el valor del propio coche y le abrió un hueco permanente en el Libro Guinness de los Récords. Un caso real, ocurrido en Suiza, que demuestra que incluso al volante de un Ferrari la ley puede ser implacable.
4La reincidencia: el detalle que lo cambió todo
Pero no fue solo la fortuna del infractor el motivo del importe final. Hubo un factor decisivo que terminó de disparar la sanción: no era la primera vez que el conductor se saltaba los límites de velocidad. Su historial de infracciones previas pesó de forma determinante en la decisión del tribunal.
La justicia suiza quiso enviar un mensaje claro. No pretendía solo castigar un despiste puntual, sino frenar una conducta reiterada que ponía en riesgo la seguridad vial. El Ferrari Testarossa, símbolo de poder y exclusividad, se convirtió así en el protagonista involuntario de un escarmiento ejemplar.








