Conducir en invierno es sinónimo de lluvia, nieve, hielo y también del temido viento. Puede ocurrir en cualquier época del año, pero aumenta durante los meses más fríos y aparece un fenómeno bastante común y poco conocido, como el efecto pantalla.
Y no, no debe su nombre a las distracciones ni a conducir con el móvil en la mano. Más bien, a un efecto que aparece cuando hace mucho viento y que puede costar un buen susto incluso a los conductores experimentados. «Es uno de los sustos más típicos cuando hay viento fuerte, y lo peor es que llega sin avisar», explica Felipe, profesor de autoescuela, que cada día de viento repite la misma historia a sus alumnos.
3Cómo reaccionar al efecto pantalla sin perder el control del vehículo
Aunque el viento en carretera muchas veces sea impredecible, hay algunos trucos para que no te lleves un susto por culpa del efecto pantalla:
- Sujeta el volante con firmeza y con las dos manos.
- No intentes corregir de más. Lo ideal es hacer pequeños ajustes, nada de volantazos ni movimientos bruscos.
- Mantén una velocidad de acuerdo a las condiciones, aunque la vía permita más, y evita adelantamientos innecesarios.
- Mira a los árboles, arbustos o mangas de viento, porque te dan pistas sobre la dirección y la intensidad del aire.
- Evita llevar carga en el techo si no es imprescindible. Cualquier elemento que aumente la superficie expuesta al viento compromete la estabilidad.
- Comprueba que los neumáticos estén en buen estado y las presiones sean correctas.








