Conducir en invierno es sinónimo de lluvia, nieve, hielo y también del temido viento. Puede ocurrir en cualquier época del año, pero aumenta durante los meses más fríos y aparece un fenómeno bastante común y poco conocido, como el efecto pantalla.
Y no, no debe su nombre a las distracciones ni a conducir con el móvil en la mano. Más bien, a un efecto que aparece cuando hace mucho viento y que puede costar un buen susto incluso a los conductores experimentados. «Es uno de los sustos más típicos cuando hay viento fuerte, y lo peor es que llega sin avisar», explica Felipe, profesor de autoescuela, que cada día de viento repite la misma historia a sus alumnos.
1¿Qué es el efecto pantalla?
El efecto pantalla aparece cuando el viento deja de golpear el coche durante unos segundos y luego vuelve de golpe. Por ejemplo, al salir de un túnel, al adelantar a un camión o al pasar junto a edificios que nos protegen del aire durante unos segundos. En todas estas situaciones, notarás un menor efecto del aire en tu vehículo, hasta que vuelve a aparecer.
Cuando estás protegido por cualquiera de las circunstancias anteriores, es más fácil corregir la trayectoria del vehículo en un momento puntual. Pero cuando desaparece esa ‘pared’ y sigues haciendo esa pequeña corrección, el coche se desplaza hacia el lado contrario. Y si justo en ese momento vuelve una racha fuerte de viento, el movimiento suele ser bastante brusco.
«Muchos alumnos me dicen lo mismo, que el coche se les ha ido solo. Y no, no se va solo. Es una reacción lógica mal anticipada«, aclara Felipe. El cerebro tarda unas décimas de segundo recalcular y ya sabemos que en carretera, eso puede ser suficiente para llevarte a otro carril, acercarte mucho a otro vehículo e incluso al quitamiedos.
De acuerdo con la DGT, el viento es uno de los factores meteorológicos que más comprometen la estabilidad del coche, sobre todo cuando sopla de manera irregular.







